UN CIERRE INDEFINIDO

Cinco niños de Oseja están atrapados en Onís por el corte indefinido de la N-625

El desprendimiento obliga a los menores a pernoctar en Cangas, donde estudian, hasta que Fomento dé una solución

Parte de la zona de la carretera afectada por el desprendimiento. CAMPOS

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JOSÉ Mª CAMPOS | OSEJA DE SAJAMBRE
León

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El Ministerio de Fomento no tocará una sola piedra del desprendimiento de la carretera N-625 en Oseja de Sajambre hasta que se haga una valoración de cómo se encuentra la zona afectada y los riesgos de nuevos desprendimientos y mientras tanto los niños de Oseja de Sajambre y Pío que deben desplazarse a diario por la nacional hasta el instituto de secundaria de Cangas de Onís donde estudian deberán alojarse en la escuela hogar Reconquista de la localidad asturiana y en casas de familiares. «Cuando llegue el fin de semana si no se ha abierto vamos a ver qué solución nos dan», afirmó ayer el alcalde de Oseja de Sajambre, Antonio Mendonza, quien detalló que estos cinco alumnos sólo podrán volver a sus pueblos el fin de semana porque deben rodear por los puertos de San Glorio o de Tarna.

Los vecinos esperaban que ayer las máquinas comenzasen los trabajos para retirar las piedras para abrir lo antes posible al tráfico esta carretera que une esta vertiente leonesa con Asturias, sin embargo, el ministerio se mostró ayer mucho más cauto.

Los técnicos de Carreteras del Estado trabajan en el proyecto necesario para asegurar y limpiar de sedimentos este tramo de la N-625. Hasta el momento lo que se ha realizado es un análisis y estudio del desprendimiento por medio de un dron. «Este primer estudio se enviará a Madrid al Ministerio de Fomento para que determinen las actuaciones a realizar», según señaló ayer el alcalde de Oseja, quien lamenta que nadie del ministerio ni de ninguna administración se haya puesto en contacto con el Ayuntamiento para informar de lo que se va hacer y cuánto tiempo va a permanecer la carretera N-625 cortada al tráfico. «Sabemos algo porque somos nosotros los que estamos constantemente llamando a las administraciones. Aquí nadie nos llama y ni nos informan, cuando los primeros afectados por el desprendimiento somos los propios vecinos del municipio de Oseja de Sajambre», añadió Mendoza.

Al parecer el principal problema en la zona del desprendimiento es que existe una visera lateral que amenaza con desprenderse y «nadie se quiere hacer responsable mientras el ministerio no dé la orden de actuar e iniciar la limpieza», según Mendoza quien considera que ya se tenía que haber dado una solución dado que entre estudios y valoraciones la carretera puede estar cortada varios días al tráfico. «Parece que estamos abandonados y no les importamos mucho», finalizó

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En otra de las carreteras afectadas por el último temporal, la de LE-321 que da acceso a la zona de Riopinos de la estación invernal de San Isidro, las máquinas ya han comenzado a trabajar para reparar los fuertes daños sufridos en el asfalto por el deslizamiento de tierras entre Redipuertas y Vegarada y que la hacen intransitable.