Puebla de Lillo acoge la mesa de trabajo entre el Miteco y las comunidades cantábricas y pirenaícas

León aporta 711 muestras genéticas para el nuevo censo oficial del urogallo de 2025

Los expertos señalan que la situación de la especie es «crítica» y esperan frenar a tiempo el declive

Varios ejemplares, en el Centro de Cría del Urogallo, ubicado en Valsemana. ramiro

León

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La casa del parque del Torreón de Puebla de Lillo acogió el pasado 19 de diciembre la reunión anual del Grupo de Trabajo del Urogallo España. En este encuentro, coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), participaron desde hace dos años técnicos de las comunidades tanto cantábricas (Castilla y León, Asturias y Cantabria) como pirenaicas (Navarra, Aragón y Cataluña), así como expertos del Gobierno francés con el que se colabora en la recuperación de esta especie.

Como es habitual, se abordó la situación actual de las poblaciones, que sigue siendo crítica así como los trabajos de censo (visual y genético), éxito reproductor, marcajes con emisores; mejora del hábitat, extracción de depredadores y trabajos de investigación realizados en 2024.

El jefe del Servicio de Espacios Naturales de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, David Cubero, avanzó los resultados del trabajo de campo realizado en la zona leonesa donde hay presencia de urogallo durante los meses de mayo y junio. En este espacio de tiempo se recogieron 711 muestras genéticas para su posterior análisis de cara a la elaboración del censo nacional cuyos resultados se conocerán a lo largo de 2025. «Tenemos que ser prudentes, la situación de la especie sigue siendo preocupante», avanzó Cubero a la hora de valorar posibles resultados.

«Lo que sí es cierto es que estamos trabajando más que nunca entre todas las administraciones y el ministerio, con optimismo, y con muchas líneas de trabajo abiertas, y con el apoyo de la investigación», asegura el jefe de espacios. En este sentido avanzó que lo que se espera en este nuevo censo es «frenar el declive poblacional de la especie, y empezar a hablar de esta estabilización de las poblaciones, todavía estamos lejos de hablar de incrementos, debemos ser muy prudentes y buscar la manera de recuperar su estado de conservación».

Para lo que servirá el censo de 2025, según Cubero, es para saber si todas las medidas que se están poniendo en marcha en el medio natural están dando resultados, como es el caso de la suspensión de los accesos a zonas donde hay cantaderos en la época de celo, o los tratamientos silvícolas realizados en cerca de 300 hectáreas de zonas arboladas de abedules jóvenes, robles o pinares —hay aprobadas actuaciones para mejorar los fondos estructurales en otras 700 hectáreas para el próximo año—. También se ha llevado a cabo labores de señalización y cerramientos ganaderos, así como la sustitución de vallados obsoletos que puedan suponer un riesgo para la especie, y se sigue trabajando en el control y deslocalización de predadores.

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Al encuentro acuden comunidades cantábricas y las pirenaicas ya que se trabaja como una única especie

Estudian con orto fotos la estructura de los antiguos cantaderos Cuarenta en stock y doce radiomarcados

Uno de los proyectos más novedosos que se pondrán en marcha este 2025 para frenar el declive poblacional del urogallo, es la elaboración de un estudio sobre la evolución del hábitat de esta especie. El estudio, ya contratado, se realizará con orto fotos aéreas de las zonas en las que antiguamente había cantaderos de urogallo, para compararlas con imágenes actuales. El objetivo de este estudio es comparar las masas arbóreas de entonces con las de ahora para realizar unos trabajos de silvicultura más precisos, y comparar las desigualdades de matorral de los cantaderos de antes. «Esto nos puede ayudar a conocer las causas de la desaparición del urogallo en algunas zonas y nos permitirá recuperar los hábitats de antes de su declive», explica Cubero.


Cuarenta ejemplares en stock y doce radiomarcados

En el encuentro celebrado en Puebla de Lillo también se expusieron los esperanzadores resultados que se han obtenido este año en el Centro de Cría del Urogallo ubicado en Valsemana. En este centro se trabajan en varias líneas, la reproducción de ejemplares, la investigación de su comportamiento, y lo más importante su stock genético. En este sentido, David Cunero avanzó que el centro cuenta ya con cuarenta «buenos ejemplares» —50% machos, 50% hembras— de los que 32 son de origen cantábrico y ocho pirenaicos, aunque ya se trabaja con ambas poblaciones como una única unidad de manejo. «Esto nos hace empezar a pensar en un corto o medio plazo de tiempo, digamos en dos años, en comenzar a realizar sueltas en el medio natural», avanza el jefe de Espacios Naturales de la Junta. Para que esas sueltas sean un éxito se trabaja desde hace tiempo en el seguimiento de especies en el medio natural con radiomarcaje. Este año 2024 se han capturado cuatro nuevos urogallos a los que se les han colocado emisores, con lo que ya son doce las aves que están siendo seguidas por este sistema GPS que aporta a los investigadores importante información sobre sus hábitos alimentarios, su reproducción, su mortalidad y sus posibles amenazas. Los últimos datos oficiales de 2019 apuntan a la existencia de solo 292 ejemplares, que sobreviven en un área de distribución de 350 kilómetros cuadrados de la cordillera cantábrica. El 80% de ellos (233), se localizaban en Alto Sil y Omaña y el 20% restante (59), en Asturias.