San Emiliano denuncia "contantes" ataque de osos a sus colmenas

El Ayuntamiento critica la " insuficiencia" de las indemnizaciones a los apicultores

Ataques en una explotación apícola en Villasecino.DL

León

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El Ayuntamiento de San Emiliano de Babia y los apicultores del municipio han denunciado públicamente la situación de “clara injusticia” que, aseguran, sufren tras los recientes ataques e intentos de ataque del oso pardo a colmenares de la zona. Según advierten, las compensaciones que reciben por los daños provocados no cubren ni de lejos las pérdidas reales ni el esfuerzo necesario para mantener la actividad apícola.

Desde el consistorio y el sector apícola explican que los ataques de oso no solo suponen la destrucción de colmenas, sino también la pérdida de enjambres, la paralización de la producción de miel durante toda la temporada y otros daños materiales adicionales que, en muchos casos, no son reconocidos en las valoraciones oficiales. A esta situación se suma la forma en que se tasan las colmenas afectadas, ya que los apicultores denuncian que algunos enjambres son considerados “recuperables” por los guardas forestales, a pesar de haber permanecido varios días a la intemperie y expuestos a las duras condiciones del invierno en la montaña babiana, sin garantías reales de supervivencia.

Apicultores y Ayuntamiento insisten en que la convivencia con la fauna salvaje solo es viable si se garantiza una compensación justa, rápida y proporcional a los daños reales. En este sentido, subrayan que la protección del oso pardo no puede hacerse a costa de arruinar a quienes viven y trabajan en el medio rural.

Por ello, reclaman una revisión urgente de los baremos de indemnización, el abono íntegro y ágil de los pagos, así como la implantación de medidas preventivas eficaces financiadas al 100 %, que permitan compatibilizar la conservación del oso pardo con la supervivencia de la apicultura tradicional.

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Finalmente, advierten de que, sin una respuesta justa por parte de las administraciones, el abandono de colmenares y la pérdida de la actividad apícola serán inevitables, lo que tendría graves consecuencias tanto para la economía rural como para la biodiversidad del territorio.