Encender el aire acondicionado nada más subir al coche caliente es un error
Un gesto muy habitual en verano puede forzar el sistema de climatización y ralentizar el enfriamiento del habitáculo
La clave está en cambiar el orden de las acciones
Entrar en un vehículo que ha estado aparcado al sol y poner el aire acondicionado a tope de inmediato es un gesto muy extendido en verano, pero los expertos lo desaconsejan.
Esta práctica no solo hace que el habitáculo tarde más en refrescarse, sino que puede forzar componentes clave del sistema de climatización y elevar el consumo de combustible. La clave está en cambiar el orden de las acciones: primero ventilar, después arrancar y, por último, usar el aire acondicionado de forma moderada.
Por qué es un error encender el aire nada más entrar
Cuando un coche ha estado expuesto al sol, el interior puede alcanzar temperaturas muy superiores a las del exterior. La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que, si en el exterior hay 30 grados, en el interior se pueden sentir hasta 70, por lo que el aire acumulado es extremadamente caliente.
Si se activa el aire acondicionado nada más subir y con las ventanillas cerradas, el sistema trabaja sobre ese aire sobrecalentado en lugar de expulsarlo, lo que reduce su eficiencia y obliga al compresor a un esfuerzo innecesario.
Los mecánicos advierten además que someter al vehículo a este tipo de esfuerzos no le beneficia. La puesta en marcha del sistema requiere un arranque a poca velocidad, por lo que lo recomendable es ventilar el habitáculo durante unos instantes mientras se pone en marcha el ventilador a bajas revoluciones durante tres o cuatro minutos.
Solo cuando el sistema esté preparado y comience a salir un poco más fresco, podrá aumentarse la velocidad del ventilador para alcanzar la temperatura deseada lo antes posible.
Otro aspecto relevante es la calidad del aire. Los plásticos y materiales del interior, al calentarse, emiten compuestos volátiles que generan ese olor característico a “coche caliente”. Poner el aire y cerrar de inmediato concentra esos vapores en el habitáculo.
La solución propuesta por expertos es poner el aire acondicionado, bajar las ventanillas y dejar que el coche se ventile unos segundos antes de subirlas, de modo que el sistema enfríe aire ya renovado y no cargado de esos compuestos.
Cómo enfriar el coche de forma correcta y segura
El protocolo correcto al arrancar en días de calor comienza por evacuar el aire caliente antes de usar el climatizador. La DGT recomienda bajar las ventanillas antes de empezar a conducir para airear el habitáculo e igualar la temperatura interior y exterior. Un truco eficaz consiste en bajar una ventanilla, normalmente la del copiloto, y abrir y cerrar varias veces la puerta opuesta, creando una corriente de aire que empuja el calor hacia el exterior.
Una vez evacuado el calor, lo razonable es cerrar las ventanillas, activar el aire y seleccionar una temperatura moderada, no convertir el interior en una nevera. La temperatura ideal del aire acondicionado del coche suele estar alrededor de 21 a 23 grados, un rango que permite viajar con comodidad, mantener la atención y evitar cambios térmicos demasiado bruscos.
Durante los primeros minutos con el coche ya en movimiento, puede activarse el modo de recirculación para que el sistema enfríe aire que ya está climatizado, acelerando el proceso durante los primeros minutos cuando el interior del coche sigue muy caliente.
Para proteger el sistema a largo plazo, los expertos recomiendan mantener en buen estado el sistema de climatización, ya que un filtro del habitáculo sucio o un sistema poco cuidado reducen claramente su eficacia.
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Patricia de la Torre