Drones y satélites para vigilar en 3D los terrenos de zonas mineras
Un nuevo sistema desarrollado por el CSIC ha sido probado con éxito en la mina El Feixolín
Vista de la explotación minera de El Feixolín en una imagen de archivo.
Un equipo liderado por el Laboratorio Insar del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) ha desarrollado un nuevo sistema que combina tecnología satelital y drones para vigilar, en tres dimensiones, los movimientos de tierra en laderas inestables, una técnica que ya se ha testado con éxito en la antigua mina de El Feixolín, en el Valle de Laciana.
La investigación, cuyos resultados publica la revista Engineering Geology, abre nuevas posibilidades para detectar la evolución de desplazamientos potencialmente peligrosos, especialmente en áreas donde los satélites pierden el detalle de la deformación.
Según detalló el investigador del IGME-CSIC Juan López-Vinielles este viernes en un comunicado, este trabajo combinado permite analizar las inestabilidades «con mayor detalle, reconstruirlas en tres dimensiones y evaluar la fiabilidad de las mediciones obtenidas por satélite».
El principal valor de esta nueva estrategia reside en su capacidad para facilitar la toma de decisiones preventivas en entornos inestables y su aplicación no se limita a antiguas explotaciones mineras, sino que servirá para monitorizar cualquier proceso de deformación natural de características similares.
Precisión milimétrica
Los satélites radar han medido tradicionalmente con precisión milimétrica los desplazamientos del terreno mediante la técnica Insar, capaz de abarcar grandes extensiones de forma constante, pero su fiabilidad cae cuando la tierra se mueve de forma abrupta o muy desigual en distancias cortas, ha explicado.
Para sortear estas limitaciones, los científicos han integrado imágenes captadas por drones y procesadas con técnicas avanzadas de fotogrametría digital, lo que aporta información complementaria clave para reconstruir las componentes horizontales y la vertical, logrando mapear el movimiento tridimensional completo del talud.
La metodología se ha puesto a prueba en la escombrera restaurada de la explotación de carbón de El Feixolín, en León, donde el equipo monitorizó un deslizamiento lento de grandes dimensiones entre octubre de 2018 y septiembre de 2020 cruzando 237 imágenes de un satélite europeo con datos de cuatro campañas de vuelo de drones.
Los resultados evidencian la eficacia del modelo híbrido puesto que se detectaron desplazamientos tridimensionales acumulados de hasta 3,16 metros. Este dato resultó ser casi idéntico a los 3,23 metros medidos directamente sobre el terreno con sistemas de posicionamiento GPS de alta precisión, una magnitud real muy superior a los 1,22 metros que el satélite InSAR había logrado cuantificar por sí solo en esos mismos puntos.