El año hidrológico cierra en León tras una buena campaña de riego a pesar del calor
No ha sido necesaria mayor dotación para una temporada que ya se preveía sin restricciones
Una imagen del pantano de Barrios de Luna el pasado mes de agosto.
Un año hidrológico normal. Así lo considera el presidente de Ferduero, Eloy Bailez, quien recuerda que hubo dos olas de calor que supusieron un gasto de agua un poco más alto en el mes de junio, además de otra en agosto «que no conllevó nada destacable». Eso sí, las de junio «rompieron todas las estadísticas» porque nunca habían aparecido en esas fechas.
Para poder seguir regando, se ha pedido a la CHD agua para un primer riego a la remolacha, la colza, la alfalfa y algunas praderas y un segundo a partir del 20 de octubre, fuera de la fecha del 15 que tiene establecida confederación, lo que, a juicio de Bailez es «una costumbre y no una norma». El presidente de Ferduero, que deja claro su deseo de que «ojalá llueva lo suficiente y no haga falta hacer ningún desembalse más», asegura que «hoy en día, con los riegos modernizados, no podemos pensar en esas fechas tan ajustadas» que maneja el organismo regulador e insiste en que «hay que dejar siempre la mayor reserva de agua posible».
A un día de que finalice el actual año hidrológico y comience el nuevo, la temporada que arrancó en abril con dotaciones máximas ha sido satisfactoria en líneas generales a pesar de un año «climatológicamente malo», según el presidente del Sindicato Central del Embalse de los Barrios de Luna, Julio César Carnero. Carnero, que recuerda que en la agrupación que él preside contaban con una dotación de 6.000 metros cúbicos y aprobaron algo menos, 5.500, para dejar reservas de cara a la próxima campaña. Unos 75 hectómetros cúbicos que quedan en el embalse de Barrios de Luna para la próxima, si bien se sigue regando actualmente.
La situación depende también en buena medida de las próximas lluvias, que ya han comenzado a caer esta misma semana y que determinarán con más detalle las cantidades, pero «si no llega un ciclo generoso de lluvia», las reservas quedarán entre 71 y 72, algo más que lo que quedó el año pasado: 68. En cuanto a la petición de riego extraordinario para el 20 de octubre, que supone un choque con las directrices del organismo regulador, puntualiza que «los tiempos y los cultivos han cambiado y el agua necesaria es la que precisan los cultivos».
En este sentido, señala que el campo está «asfixiado» por la escasez de lluvias y que por eso se hacen necesarios los riegos extraordinarios como los que han solicitado. De momento, están a la espera de la respuesta de la CHD.
Las lluvias de primavera ayudaron al riego, así como las de agosto, «que redujeron los riegos considerablemente».
Ya desde el principio, la campaña se preveía suficiente. «No ha hecho falta más demanda, salvo en la comunidad de Esla, que riega por inundación y consideraban que necesitaban un poco más», pero CHD no da más de 6.000 metros cúbicos por hectárea para toda la cuenca.
La previsión de lluvias es una buena noticia para el campo en general. «Ojalá acierte», apunta Canero, quien recuerda que la intención es que el gasto sea el mínimo posible y considera el año actual como «crítico» agronómicamente con una campaña «muy mala» en general en rendimientos y precios.