La granja de gallinas camperas que crecerá un 83% en León hasta superar las 214.000 aves
La Consejería de Medio Ambiente ha formulado una declaración de impacto ambiental favorable
Actual planta de Cantos Blancos en Villabraz
La Junta de Castilla y León ha dado luz verde ambiental a la ampliación de una explotación de gallinas camperas ubicada en el municipio leonés de Villabraz, que pasará de albergar 117.000 aves a contar con capacidad para 214.500, lo que supone un incremento cercano al 83 % y la consolida entre las instalaciones avícolas de mayores dimensiones de la provincia.
La Consejería de Medio Ambiente ha formulado una declaración de impacto ambiental favorable para el proyecto promovido por Cantos Blancos Norte S.L.U., aunque condicionada al cumplimiento de diversas medidas de protección ambiental, según publica este miércoles el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL).
La ampliación contempla la construcción de dos nuevas naves destinadas a gallinas camperas, además de otras instalaciones auxiliares, con el objetivo de aumentar la capacidad productiva de una explotación ya existente situada en el término municipal de Villabraz, en el sur de la provincia leonesa.
Según la documentación evaluada por la Administración autonómica, la capacidad total alcanzará las 214.500 plazas para aves de puesta, equivalentes a más de un millar de unidades de ganado mayor, una dimensión que obliga al proyecto a someterse a evaluación ambiental ordinaria.
Situada en una zona protegida
Uno de los aspectos más relevantes del expediente es su ubicación dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Oteros-Campos, integrada en la Red Natura 2000 y considerada un espacio de especial interés para diversas especies de aves esteparias.
Pese a ello, la Junta concluye que la actuación no provocará efectos perjudiciales apreciables sobre la integridad del espacio protegido siempre que se cumplan todas las condiciones impuestas durante la tramitación.
Entre las medidas exigidas figuran actuaciones para minimizar molestias a la fauna, controlar las emisiones y garantizar una correcta gestión de los residuos generados por la actividad ganadera.
La ampliación llevará aparejado también un incremento significativo en la producción de estiércoles. Los informes incorporados al expediente estiman que la explotación generará más de 9.100 toneladas anuales de deyecciones, destinadas principalmente a su aprovechamiento agrícola como fertilizante. Precisamente este aspecto ha centrado parte de las observaciones realizadas por distintos organismos consultados durante la evaluación.
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) alertó de la necesidad de extremar las precauciones en la aplicación agrícola de estos residuos, especialmente en aquellas zonas vulnerables a la contaminación por nitratos o próximas a masas de agua susceptibles de verse afectadas.
Asimismo, la declaración ambiental obliga a la empresa promotora a reforzar la capacidad de almacenamiento de estiércoles prevista inicialmente, al considerar la Administración que las instalaciones proyectadas podían resultar insuficientes para garantizar una gestión adecuada.
Con la declaración de impacto ambiental favorable publicada este miércoles, el proyecto supera uno de los trámites administrativos más relevantes de su tramitación, aunque todavía deberá obtener el resto de autorizaciones necesarias antes de poder ejecutar la ampliación prevista.