Naturgy y Enagás aplazan la planta de hidrógeno de La Robla por la incertidumbre del mercado
La instalación se anunció como alternativa de empleo y actividad perdidos tras el cierre de la central térmica. Dorado confirma que nada se sabe del proyecto que debería estar operativo a finales de este año
Imagen de la parcela donde se ubicaba la térmica, actualmente ya desmantelada, en el polígono de La Robla.
La planta de hidrógeno verde que Naturgy y Enagás anunciaron en 2021 para los terrenos de la antigua central térmica de La Robla sigue sin fecha para iniciar las obras, pese a que el compromiso de la compañía era ponerla en funcionamiento antes de que termine 2026. Cinco años después de presentar el proyecto, la parcela continúa sin actividad y el Ayuntamiento tampoco tiene constancia de que se hayan solicitado permisos para comenzar los trabajos.
Fuentes cercanas al proyecto atribuyen el retraso a la falta de visibilidad sobre la futura demanda de hidrógeno renovable. «El proyecto se encuentra en proceso de maduración, a la espera de una mayor visibilidad por parte de los offtakers sobre su demanda futura de hidrógeno renovable», explica la compañía. Esta previsión de consumo dependerá, en buena medida, de la evolución y transposición al sector industrial de la Directiva de Energías Renovables (RED), que continúa pendiente a nivel nacional. La respuesta empresarial no concreta plazos para el inicio de las obras ni confirma cuándo podría entrar en servicio la instalación, concebida para producir hasta 9.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable. La situación contrasta con las expectativas generadas en el municipio tras el cierre de la central térmica, que durante cinco décadas fue uno de los principales motores económicos de la localidad.
El alcalde de La Robla, Santiago Dorado, confirma que no hay avances sobre el terreno. «No se ha iniciado ningún tipo de obra en los terrenos, ni han pedido ningún tipo de permiso en el Ayuntamiento para iniciar el proyecto», señala. El regidor socialista recuerda que los trabajos de desmantelamiento de la central concluyeron hace tiempo y que desde entonces no se ha producido ningún movimiento que apunte al comienzo de la nueva instalación. Aunque reconoce que la retirada del almacén de residuos peligrosos se prolongó más de lo previsto inicialmente, considera que ese trámite no explica por sí solo la demora. Dorado asegura, además, que ha contactado en varias ocasiones con la empresa para conocer el estado de la iniciativa, sin obtener respuesta. «Desde luego que tenían el compromiso de hacer esta planta cuando anunciaron el cierre de la térmica, pero de momento no se ha cumplido», lamenta. El proyecto de Naturgy y Enagás se presentó como una de las grandes apuestas para sustituir la actividad de la central por una industria vinculada a las energías limpias. La inversión prevista rondaba los 200 millones de euros e incluía la construcción de una planta fotovoltaica de 400 megavatios y un electrolizador de hasta 60 megavatios. La producción se destinaría al consumo local, a la inyección en la red gasista y a posibilitar una futura exportación hacia el noroeste de Europa.
Imagen de la parcela donde se ubicaba la térmica, actualmente ya desmantelada, en el polígono de La Robla.
La central térmica apagó sus instalaciones en julio de 2020, después de medio siglo de funcionamiento. Construida en 1970, llegó a emplear a unos 300 trabajadores en su etapa de mayor actividad. El desmantelamiento comenzó en 2021, con una inversión de 12,9 millones de euros, dentro del proceso de cierre de las centrales de carbón y descarbonización de la economía. Entre las actuaciones más simbólicas figuró la demolición de sus dos grandes chimeneas, de cien metros de altura, seguida en directo por miles de personas.
El avance de La Robla Green
Mientras la iniciativa de hidrógeno permanece a la espera, La Robla sí avanza en otro proyecto industrial vinculado a los combustibles renovables. Dorado destaca el desarrollo de La Robla Green, promovido por Reolum, que combinará biomasa herbácea local, hidrógeno renovable y CO2 biogénico para producir e-metanol.
Esta iniciativa, junto con Villadangos Green, también en la provincia de León, prevé alcanzar una capacidad conjunta de 280.000 toneladas anuales de e-metanol renovable. La compañía contempla completar su despliegue en Castilla y León con Monfarracinos Green, en Zamora, cuya construcción está prevista para 2028. Con este tercer proyecto, la capacidad total ascendería a 420.000 toneladas anuales. La inversión estimada para el conjunto de estas iniciativas de Reolum ronda los 950 millones de euros, una apuesta industrial que contrasta con la incertidumbre que todavía rodea al proyecto de hidrógeno anunciado para los terrenos de la antigua térmica roblana.