Aseguró que el cainismo y la envidia son los elementos destructivos en las sociedades rurales
Trapiello destacó el daño producido por el individualismo en los pueblos
EL escritor pronunció una conferencia en las jornadas culturales «Miércoles de otoño»
El escritor Pedro García Trapiello durante su intervención en las jornadas «Miércoles de otoño»
El escritor y periodista Pedro García Trapiello, aprovechó las jornadas que se organizan en Villablino bajo el título genérico de Miércoles de otoño , para pronunciar una conferencia en la que denunció el daño que está provocando en el medio rural, el individualismo preponderante de la sociedad actual, provocando un odio que acelera el proceso destructivo de los pueblos. Afirmó que en la sociedad rural siempre ha existido el egoísmo, la envidia y el odio entre vecinos, un fenómeno que bautizó como «cainismo», y que desde su punto de vista se ha venido potenciando en los últimos tiempos con el florecimiento económico de las familias. La intervención del columnista de Diario de León respondió con creces a las expectativas de sus incondicionales, que disfrutaron con una charla divertida, entretenida y amena, pero también irónica, y sobre todo provocadora, intentando buscar la reflexión en un tema al que no es nada ajena la sociedad lacianiega. García Trapiello hizo un análisis de la despoblación que se está cebando en la provincia leonesa, para denunciar el comportamiento destructivo de los vecinos de los pueblos, y la incapacidad actual para hacer frente a este fenómeno. Trapiello señaló que «ahora el desmantelamiento de los pueblos es absoluto, pero no hay ninguna señal de alarma porque la gente está viviendo muy bien, aunque sean muy pocos en cada casa viven bien y no comparten nada», sentenciando que «cuando había una peseta se compartía, pero ahora cuando hay un duro se disputa, se reparte, y el cainismo es mucho mas cruel». A su juicio una de las claves de este comportamiento está en la falta de convivencia, en un individualismo «que genera un cainismo auténticamente gratuito, que me hace añorar el cainismo antiguo, del pueblo, que al menos era bonito, divertido, tenía ritos». Y dentro de este ritual popular, recordó tradiciones como la ceremonia de tornacarros, las cencerradas, o las bromas pesadas muy ligadas a las ceremonias leonesas del periodo invernal. Se trataba «de faenas entre vecinos en las que se solapaban sus envidias, pero que ejerciéndolas mediante ese rito, se controlaban y disfrazaban, para después rendirse a la solidaridad cuando el pueblo lo necesitaba». También apeló a los ritos tradicionales que contribuían a mantener cohesionada la sociedad, como la matanza, diversas actividades agrícolas en las que resultaba necesaria la colaboración vecinal, o incluso los entierros. Como fórmula para hacer frente a este fenómeno destructivo, Pedro García Trapiello recomendó practicar individualmente el diálogo, la convivencia y la tolerancia.