Los manifestantes acusan a las cofradías de discriminaciones
Uno de los jóvenes partidarios de mantener la tradición, Carlos de Prado, indicó a Efe: «Fuimos a protestar de forma pacífica, porque estábamos indignados, ya que se trata de una tradición de años y ahora dejará de serlo sin más, porque lo quieran unas pocas personas». «Antes llevaba todo el mundo que quería los pasos y ahora no, ahora se limita a unos pocos», lamentó De Prado, que negó que «los pasos sufrieran deterioro alguno en esta procesión por llevarlos vestidos de calle». Sobre la protesta, indicó que el objetivo de la misma era hacer «oír su voz, no boicotear la procesión como se nos acusa, sino que fuimos a las puertas de la iglesia a mostrar nuestro malestar contra una decisión que no se debía de haber adoptado».