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PEDRO V. ÁLVAREZ COLLAR
León

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TRAS HABER ESCRITO la otra semana acerca de la movida municipal, con los elevados salarios percibidos por los empleados municipales, me he encontrado con algo que ya me esperaba, y por lo tanto no me pilla desprevenido. El tema, no ha gustado a nadie, ni a los propios, ni a los políticos, ni tan siquiera a los que como yo son voceros del pueblo, o sea, decimos en voz alta lo que la mayoría silenciosa murmura. Como digo no me ha sorprendido la reacción general, aún así reiteraré lo dicho la pasada semana, es hora de coger al toro por los cuernos y de buscar soluciones a un problema que está ahogando el presupuesto municipal que, a la vista está, es motivo de irregularidades según el Tribunal de Cuentas, y deberá de ser solucionado por todos los partidos políticos con responsabilidad municipal, estén actualmente en el gobierno, o por el contrario estén en la oposición. No olvidemos que todos, en mayor o menos medida, han contribuido para que el Ayuntamiento sea lo que es, un cajón sin fondo... Han pasado por el gobierno municipal, desde que comenzaron los ayuntamientos democráticos, siete gobiernos diferentes, con seis cabezas visibles y, en mayor o menor medida, todos tienen su parte de responsabilidad. No es el momento de pasarse la pelota los unos a los otros, como si estuviéramos jugando un partido de baloncesto, que está tan de moda, y encestar el que ahora esté mejor colocado. Es el momento de pensar que todos han tenido, tienen o podrán tener responsabilidades y de asumir estas, al menos colaborando a que todo tenga un buen desenlace. Claro está si esto pudiera ser. Lo que está claro es que la administración municipal hace aguas por todos los lados. No vamos a decir que el Ayuntamiento de Villablino sea Marbella, como algunos pretenden. Aunque en Marbella, también todos, el que más y el que menos, tenían su parte de responsabilidad, muy al contrario de aquí, allí se movieron unos cuantos millones de euros que fueron a parar a las cuentas corrientes de los políticos. En Laciana, simple y llanamente, hubo mala gestión, no de ahora de hace cuatro días, sino desde mucho tiempo atrás. No seré yo quien diga que cualquier tiempo pasado fue mejor, eso ya se encargan de decirlo aquellos que esperen sacar partido de el desbarajuste existente. Pero lo que no se puede es esconder la cabeza debajo del ala y negar las evidencias, y estas, leyendo los informes del Tribunal de Cuentas, nos hacen ver la cruda realidad. Y la cruda realidad es que ha existido una mal gestión de los presupuestos municipales, pero deberían, como digo, pensar todos las manifestaciones que hacen. Las palabras las lleva el viento, pero lo escrito se lee y no olvidemos que por la boca muere el pez. ¿De que sirve que hoy, desde la oposición, se quiera culpar de todo al actual alcalde de los males lacianiegos?. Está claro que la responsabilidad en los ejercicios 1998-2002 es de Guillermo Murias, máximo mandatario municipal, pero la herencia recibida a su llegada al cargo no debía de ser muy apetecible aunque, cierto es, que debería de haber solicitado en su momento, un informe del Tribunal de Cuentas de la misma y se les fue toda la pólvora en salvas con tonterías. Sea como fuere, lo realmente importante es que el informe es una realidad, que el mismo habla de mala gestión, que dentro de esa mala gestión uno de los mayores problemas existentes es una plantilla excesiva y cara. Ahora, se debería de buscar la cordura y el sentido común en la «casa grande» de Laciana y tratar de frenar la ruina total. ¿Cómo?. Pues posiblemente tratando de buscar una congelación de los sueldos del personal municipal. O eso, o la ruina. Es el momento de elegir. Luego vendrá el momento de saber quién es el más capacitado para llevar la nave municipal a buen puerto. Aunque más que nave parece un cayuco de esos tan tristemente de moda. Pero eso será en mayo de 2007. Ahora existen otras urgencias...

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