La intención es sustituir el paso actual que presenta bastantes deficiencias en materia de seguridad
Medio Ambiente da el visto bueno para el nuevo puente de Remolina
CHD plantea una estructura de 95 metros de longitud y un coste de casi dos millones de euros
El actual puente de Remolina presenta bastantes deficiencias y se sustituirá por otro aguas abajo
El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Natural y Marino ha formulado declaración de impacto ambiental favorable respecto al proyecto de construcción del «nuevo puente sobre el río Esla aguas abajo de la presa de Riaño» que da acceso a Remolina y que ha sido redactado por la Confederación Hidrográfica del Duero. El coste de esta obra será de 1.855.111,03 euros y tiene un plazo de ejecución de 24 meses desde el inicio de las obras. Este nuevo puente vendrá a sustituir al actual puente situado a unos 100 metros aguas abajo de la presa que tanto por su ubicación como por su características estructurales y estado de conservación presenta deficiencias en materia de funcionalidad y seguridad al tránsito tanto de personas como de vehículos. La nueva estructura se ubicará a 350 metros aguas abajo de la presa de Riaño. Tendrá una longitud de 95 metros y estará realizada en una losa de hormigón postesado cuyos estribos y pila central se emplazarán fuera tanto del cauce del río Esla como del canal de descarga de la presa de Riaño. Las obras conllevarán un movimiento de tierra en forma de excavaciones en tierra vegetal de aproximadamente 6.100 metros cúbicos que serán reservados y conservados para la revegetación de taludes. La conexión del puente con la margen derecha del río Esla tendrá una longitud de 371 metros y comunicará la N-621 con el nuevo puente. Hacia la margen izquierda el enlace se realizará a través de una carretera de 716 metros que confluirá con la carretera local CV-105 que llega hasta la localidad de Remolina. Todo este trazado tendrá una longitud de 1.167 metros y dispondrá de dos carriles de tres metros de anchura cada uno y arcenes de un metro a cada lado. En el puente, la anchura de la calzada será de 7 metros con dos aceras de un metro. Gran parte del acceso desde la margen izquierda discurrirá paralelo al arroyo de Remolina, por lo que se protegerá con escolleras y, en su trazado final, con un muro de hormigón. Con este impacto ambiental favorable se abre la puerta definitiva para que se dé continuidad al proceso de adjudicación y realización de las obras del nuevo puente de Remolina que es una reivindicación de hace muchos años de ciudadanos y políticos del municipio de Crémenes. El primer intento de llevar a cabo la construcción del nuevo puente se produjo hace unos diez años con una inversión de 1,2 millones de euros, pero no se llevó a cabo dado que la obra quedó desierta. A partir de entonces la preocupación de los usuarios de este puente ha sido constante especialmente en invierno o cuando se realizaban las sueltas de agua por el aliviadero de la presa.