CARTA TE ESCRIBO
No hay voluntad
QUERIDO HERMANO: Y menos ahora que andamos con la crisis a vueltas; hasta Zapatero y Solbes cayeron del -no tan burro por estar debajo- y han reconocido que hay cierta recesión. Que se lo pregunten a los de Lagunair donde hay tela que cortar para rato y Nolete dijo que le gustaría meter la tijera. Habrá tiempo, que afiladas las tiene. El próximo fin de semana habrá congreso en Peñafiel, cerquina de la portuguesa Oporto, sobre los caminos de Santiago y, por supuesto, estará presente la Vía de la Plata; pero, claro, aunque sea de peregrinaje no estará ausente lo del ferrocarril del Oeste y su demandada apertura, pues habrá gentes desde Andalucía hasta Asturias, involucradas en ese asunto. Acuérdate que solemnemente, con esa firmeza que pone en lo que no piensa cumplir -caso del peaje- Zapatero prometió la apertura del esta vía allá por 2004. Venía a ser la compensación al cierre que en un mal año de 1985 decretó su antecesor en el cargo, Felipe González. Nos la armó buena el tío. Por aquellas calendas electorales de 2004 se habló hasta de una pila de millones para iniciar los trámites que a estas alturas, y pasados casi cinco años, deben andar extraviados por los riscos de Sierra Morena, o las inmediaciones de la cueva del bandido Maragato; sin que con estos presentimientos tengamos dobles intenciones. Pero sí están desaparecidos. Tal como ha ocurrido con el estudio, del que en su día, no ha muchos meses, informó el subdelegado, Sr. Álvarez, que aún no existía tal. En aquel entonces, hermano, el de 1985, nuestro actual presidente, jovencín él, calentaba un escaño en la Carrera de San Jerónimo; lo teníamos los leoneses por el más joven de los diputados; todos le augurábamos un brillante porvenir visto lo que había ocurrido en la provincia con el «pacto de las mantecadas» y nos confundimos; ha sido brillantísimo; lo cual corrobora que la mudez de años y mantener la boca cerrada por si las moscas da sus frutos. Bueno querido. Lo cierto es que esa vía férrea es redundante, que repite más que los ajos de san Pedro en Zamora; porque desde allí, aparte de cuatro pelados que andamos sueltos por estos andurriales, es donde más énfasis ponen en la apertura de la línea. También enredan lo suyo en el asunto -buen motivo para mantener el rescoldo regionalista- esos partidos marginales de las tres provincias del viejo y desaparecido Reino de León, fagocitado gracias a los buenos oficios que en su día desplegara aquel Martín Villa. Aunque a algunos se les ve el plumero, en esta cuestión creo que todos debemos arrimar el hombro, apoyarles a sabiendas que poca sustancia vamos a sacar de hueso tan duro de roer que ni los quebrantahuesos a introducir en Picos de Europa se atreverían con él. Sin embargo, y con una miaja de suerte, a lo mejor somos capaces de aburrir a esos políticos cegatos que no quieren ver más allá de sus orejeras; bien es verdad que así ven perfectamente el pienso que se les proporciona; pues no irritando al patrón, la ración puede estar asegurada otros cuatro años. Los que no tenemos nada que perder podemos dar la turra. Pero, hermano, de nada sirven promesas e inclusiones en proyectos grandilocuentes si no hay voluntad. Y con la Vía de la Plata y su ferrocarril, el Presidente y sus adláteres, se ha visto, no tienen voluntad.