La ARMH localiza indicios de la fosa de Santa Marta de Tera
La juez de Benavente toma declaración a familiares y testigos en el cementerio
Un familiar, emocionado por la apertura de la fosa.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) localizó a última hora de la tarde de ayer algunos indicios de una fosa común en la localidad zamorana de Santa Marta de Tera, en la que podrían encontrarse los restos de cuatro vecinos de Destriana supuestamente asesinados por falangistas el 22 de agosto de 1936, confirmaron fuentes de la entidad. Ésta espera confirmar a lo largo del día de hoy si los indicios hallados se corresponden con los enterramientos que busca.
Los trabajos de búsqueda se desarrollaron durante todo el día de ayer, bajo la supervisión de la titular del juzgado de instrucción número dos de Benavente, Tania María Chico, que incluso tomó declaración a algunos familiares de los desaparecidos y a testigos que se personaron en el cementerio de Santa Marta. Acompañaron a la juez un forense judicial y la Guardia Civil.
La búsqueda de esta fosa es la primera que se produce con autorización judicial, la de la titular del juzgado benaventano, derivada de la inhibición del caso del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, a favor de los juzgados territoriales.
Regantes. La ARMH busca en Santa Marta de Tera los restos de Baltasar Carbajo Vidales, que participó en la creación de la comunidad de regantes de Destriana, militaba en la Sociedad de Trabajadores de la Tierra y tenía 28 años cuando fue asesinado. Junto a él la entidad tratará de localizar el cuerpo de José Villalibre Toral, albañil de 39 años de edad; Baltasar Valderrey Turrado, labrador de 42 años; y Aquilino Ortega Villahoz, de 50 años de edad y palentino. Los restos de estos cuatro paseados son reclamados por sus hijos o sus nietos, según los casos, y también por una hermana en el de Baltasar Carbajo. Se cree que en el mismo cementerio reposan los cuerpos de otros cuatro represaliados originarios de Benavente.
Mientras trabajaban . Según información facilitada por la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica, los cuatro vecinos de Destriana fueron detenidos en esta localidad mientras trabajaban, el 22 de agosto de 1936. Fueron subidos a un camión que desde Destriana se dirigió a La Bañeza. Pasaron varias horas recluidos en la casa-cantina de la plaza Mayor de esta ciudad hasta que, al atardecer, fueron supuestamente asesinados en el paraje del término municipal de Jiménez de Jamuz conocido como los Corrales de la Gándara, a manos de falangistas. Desde ese lugar serían trasladados hasta Camarzana de Tera, donde el alcalde de la localidad ordenó que fueran enterrados en el atrio de la iglesia de Santa Marta.