La procesión organizada por la Real Cofradía Minerva y Vera Cruz sale de las Benedictinas
La Virgen de la Amargura será hoy protagonista del ecuador pasional
La hermandad es la más antigua de la ciudad y saca a la calle una muestra de excelente imaginería Far
La procesión, en una imagen de archivo, por las calles del casco antiguo
La Real Cofradía de Minerva y Vera Cruz es la encargada de organizar el séquito penitencial que tendrá su salida desde el Convento de las Benedictinas, anteriormente el inicio tenía lugar desde el noviciado de las Carbajalas antes de su conversión en hospedería. A comienzos de la década de los años noventa surge una corriente dentro de la orden asentada en la iglesia de San Martín en favor de la creación de una nueva procesión para poder mostrar su patrimonio todos los años y no solamente en los impares con la procesión del Santo Entierro a consecuencia de el Acta de la Concordia de 1830. La salida se produjo desde el palacio episcopal con la satisfacción añadida de producirse con una cronología par. En 1996 la cofradía recibe el galardón de «Real» cofradía, en el 2006 sucederá lo mismo con la Hermandad de Jesús Divino Obrero. La procesión de la Virgen de la Amargura está compuesta por siete pasos, abriéndose previamente el séquito con un cristo tallado en palo de rosa del siglo XVII. La primera figura corresponde a la Virgen de la Amargura, antes conocida como la Virgen de la Paloma, presuntamente obra del artista José de Mora con traje de viuda: túnica blanca y manto negro. El trono lo realizó Jose María Ampudia en 1991 con visiones geométricas y aspectos bíblicos. El Lignum Crucis, representa una cruz latina con la incrustación de una reliquia del madero original del calvario procedente de monasterio de Santo Toribio de Liébana en Cantabria, donado por el obispo Almarcha en 1959. Inspiración pictórica El tercer paso corresponde al Santo Cristo Flagelado, del escultor leonés Manuel López Bécker realizado en 1998, bajo la inspiración pictórica de Velázquez en el cuadro de «Cristo contemplado por el alma cristiana tras la flagelación». Cristo de la Humillación y la Paciencia, también de López Bécker 1991, realizado en madera de platanero, representa a Jesús maniatado y coronado de espinas presentado ante el pueblo por Pilato como un Ecce Homo o «Balcón». El trono plasma catorce tondos pintados sobre tabla al óleo con diferentes escenas de la Pasión de Adela Pérez Piñó. El quinto paso representa a un Nazareno durante su Vía Crucis por las calles de Jerusalén bajo la denominación de Nuestro Señor Jesús de la Salud, realizado en madera de álamo por Manuel López Bécker en el año 2001. Santo Cristo del Desenclavo (Crucificado ) la obra más señera de la cofradía, presuntamente del siglo XVI. Séptimo paso, Virgen Dolorosa, procede del conjunto del Descendimiento de Víctor de los Ríos 1945, con los clavos en la mano.