El sector cárnico defiende su pujanza en el medio rural

Un momento de la jornada sobre "Sostenibilidad y competitividad en el medio rural». MIRIAM CHACÓN

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ICAL
León

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El sector cárnico-ganadero se reivindicó este lunes como «fundamental» para el sostenimiento de la población en el medio rural, así como motor económico para los pueblos de Castilla y León, una de las actividades «más pujante, más avanzada tecnológicamente y comprometida con la sostenibilidad y la competitividad» con mucho potencial exportador, aunque se enfrenta a numerosos retos, como el relevo generacional y el exceso de regulación.

Así se puso de manifiesto durante la Jornada «Sostenibilidad y competitividad en el medio rural» celebrada en Valladolid, en la que participaron el presidente de Vitartis, Santiago Miguel, el director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), Miguel Ángel Higuera, el secretario general de la Asociación Interprofesional de Carne Avícola (Avianza), Jordi Montfort, y el decano del Colegio de Economistas, Juan Carlos de Margarida, con la moderación del director de Ical, Luis Miguel Torres; y que clausuró el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones.

El presidente del clúster Vitartis, Santiago Miguel, constató el papel de la «potente» industria agroalimentaria de la Comunidad, la primera de la rama transformadora, que «goza de buena salud» para fijar población en los pueblos de la Comunidad, y precisó que el 45 por ciento de sus instalaciones están en poblaciones de menos de 2.000 habitantes. En este sentido, defendió que el sector cárnico-ganadero es «básico» y juega un «papel clave» para la cohesión y la sostenibilidad del medio rural.

Puso de relieve su papel tractor para el sector primario y recalcó que la transformación de los productos de la Comunidad, deja valor añadido y garantiza el futuro de toda la cadena. Asimismo, ensalzó los niveles de calidad «únicos en el mundo» de la agroindustria regional y su «eficiencia contrastada pese al exceso de regulación» que «padecen» y que frena la dinamización que requiere la iniciativa privada.

El director de Anprogapor, Miguel Ángel Higuera, indicó que los pueblos con mayor carga de granjas de porcino presentan un 82 por ciento más de habitantes por kilómetro cuadrado, un 90 por ciento más de mujeres, y un nivel de trabajadores del 152 por ciento.

Higuera puso de relieve que en Castilla y León el sector del porcino redujo las emisiones un 17 por ciento durante el periodo 2005 y 2024, y sin embargo, elevó su producción durante esos 20 años, en un 38 por ciento, lo que refleja que constituyen una actividad «profesionalizada» que invierte y que contempla «la mejora continua como un dogma de fe».

Con todo, denunció el momento «complicado que vive el sector» con una pérdida de granjas, con una reducción del 26 por ciento en los últimos cinco años, y una rebaja de producción del ocho por ciento, que ha sido «mucho menor en la Comunidad que en el resto de España» por que se ha compensado con inversión y mejoras. «Hemos soportado un poco mejor el temporal», dijo, para remarcar que ya alcanzan un volumen de exportaciones de 470 millones de euros desde la Comunidad, con un 90 por ciento de las granjas ubicadas en pueblos de menos de 2.000 habitantes, que constituyen el nexo entre el primario y la industria, ya que se abastecen de los piensos que se producen con los cultivos de la Comunidad.

El secretario general de Avianza, Jordi Montfort, advirtió, por su parte, de que el sector que representa requiere de un plan de futuro para retener a los jóvenes, para «hacer sexy» el sector, con tecnología, para que se establezcan en el medio rural, con instalaciones sostenibles, y una actividad »bien pagada». Atraer cada vez más jóvenes, dijo, permitiría poner en marcha servicios dentro de un medio rural cada vez más vivo.

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Jordi Montfort insistió en que sin un empleo de calidad no se podrá fijar población y reconoció la pérdida de explotaciones, aunque han podido crecer en productividad, dentro de un modelo de «integración» de toda la cadena para dar certezas tanto para el granjero como parea el agricultor, para «crecer juntos de la mano». El decano del Colegio de Economistas, Juan Carlos de Margarida, se encargó de hacer una radiografía del sector y advirtió de que está perdiendo explotaciones, reduciendo renta y elevando costes. Al respecto, apeló a elevar la competitividad de las explotaciones y apuntó a las exportaciones a través de la «marca premium» de la Comunidad gracias a la calidad de sus producciones.