Dos antologías de especial interés josé enrique martínez
Trato preferente. Voces esenciales de la poesía actual en español
Balbina Prior (coord.). Ed. Sial, Madrid, 2010. 462 pp.
El canon de la poesía en español siempre ha adolecido de la ausencia de mujeres poetas, reducidas a un mínimo para salvar una cierta cuota. De ahí la necesidad, todavía, de las antologías de género que, en paralelo a las antologías generales, desautomaticen el canon consabido y acaben construyendo otro equitativo. En Trato preferente , Balbina Prior se propone hacer visibles los nombres y la obra de buen número de mujeres poetas como ella misma: Voces esenciales de la poesía actual en español , como reza el título. Todos hemos pecado del «discurso excluyente» que hace invisible a la mujer escritora. Pero eso no nos impide reclamar un espacio conquistado. Esa conquista, a pesar del avance producido en los últimos años, es todavía lenta. Reflotar las voces silenciadas, hacer visibles y audibles las palabras de la mujer poeta es aún una reivindicación urgente. La propuesta de Balbina Prior va en esa dirección de «normalización literaria», como expone en el prólogo a la antología. Traza en él la historia de los estudios de género en las cátedras universitarias (en los años 70 en los Estados Unidos, en los años noventa en España) y señala la importancia de las antologías de poesía escrita por mujeres para la divulgación de las poetas o poetisas, dos términos con su historia propia, pues la preferencia por la palabra poeta significó la reacción contra el desprestigio secular de las escritoras; Balbina Prior quiere recuperar «poetisa» como «normalización terminológica» en paralelo al cambio social e ideológico respecto a la mujer escritora y a la recuperación de las voces femeninas olvidadas o desvalorizadas. Balbina Prior revisa y valora las antologías españolas de género, desde la primera, en 1929, hasta la que marcó un antes y un después en este ámbito, Las diosas blancas (1985) de Ramón Buenaventura, y las que siguieron, entre las que destaca, por extensión, acogimiento y estudio, Ilimitada voz (2003), de José María Balcellls, para concluir que «la permeabilidad de las autoras en el sistema poético general es escasa» todavía y que las poetas más jóvenes aparecen con más asiduidad en el canon general, con el peligro de «la anulación de la tradición existente», es decir, las poetas no jóvenes. Prior dedica después unas cuantas líneas interpretativas a cada una de las 45 poetas o poetisas antologadas, desde la decana, Julia Uceda, a la más joven, Ana Gorría.
Como es lógico, cada lector se sentirá más próximo a unas que a otras poéticas. Este lector, en concreto, no teme proclamar su cercanía a maneras como las de Olvido García Valdés, Concha García y Amalia Bautista, y desde luego, de modos líricos que, incomprensiblemente, no están representados en la antología de Prior, como son los casos, entre otros, de Ada Salas, Aurora Luque -“nombres habituales en el canon de la poesía actual-, Ana Isabel Conejo o Elena Pallarés. En cualquier caso, la labor de Balbina Prior sigue siendo necesaria. Todavía hay voces silenciadas e inaudibles por ser mujeres. La misión de una antología, entre otras posibles, es visualizar y «auditar», en el sentido de examinar el estado actual de las cuentas de la empresa poética y contribuir a gestionarlas.