El porno para mamás crea tendencia
l. Glamour por los cuatro costados, con una buena dosis de erotismo. Ellas y ellos son jovencísimos y guapísimos, mientras los personajes masculinos son, además, escandalosamente ricos.
E.L. James, Sylvia Day y Rosa Peñasco escriben erotismo para mujeres que no busca escandalizar
Gideon Cross «era guapo y brillante, imprevisible y sensual» y, por si fuera poco, a sus 28 años ocupaba el número 25 de la lista Forbes de los más ricos del mundo. Ante semejantes credenciales pocas jóvenes se resistirían a caer rendidas ante sus encantos. Hasta aquí, el planteamiento de una novela romántica pero, si el clásico «chico, sexy y rico, encuentra chica y se enamoran» se adereza con sexo explícito, eso sí, siempre dentro de la pareja y por amor, surge lo que se ha dado en llamar «porno para mamás».
Una tendencia de éxito que abrió la trilogía Cincuenta sombras de Grey (Grijalbo), de E.L. James, a la que ahora se suma la también trilogía Crossfire (Espasa), de Sylvia Day, o La sumisa insumisa , de Rosa Peñasco (Suma de Letras). Erotismo para mujeres escrito por mujeres y que no busca escandalizar.
Cincuenta sombras de Grey , que llegó a los puestos más altos en Estados Unidos y Reino Unido y es ahora la obra más vendida en Argentina (casi 90.000 ejemplares los tres libros), México (más de 110.00), Colombia, España, Italia, Brasil o Portugal. Mientras «No te escondo nada» ha entrado directamente al número cinco de las listas en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia e Irlanda y en los próximos meses se va a publicar en 30 países. La editora Berta Noy de Espasa, que ha publicado ya en España No te escondo nada (primera parte de Crossfire ), señala que «no se trata de novela erótica» sino que se podría denominar «novela romántica con sexo explícito».
El ‘porno para mamás’ es para el gran público pues, por muy explícito que sea el sexo «no hay nada molesto, no hay nada que ultrapase ningún límite de los que el común del lector puede tolerar y esa es la gran diferencia de este género frente al género erótico puro», explica. En el caso de Cincuenta Sombras, la jefa de prensa de Random House Mondadori en Argentina, Florencia Ure, dice que es, «en definitiva, una novela de amor», aunque la «gran diferencia con el resto de novelas románticas es que acá el sexo se cuenta de modo explicito. Yo no diría que es pornográfica, porque en ningún momento es vulgar». «Aunque en el argumento hay algunos condimentos sadomasoquistas todos son producto del acuerdo entre ellos. No hay sometimiento ni ninguna situación violenta», matiza Ure.
El sexo puede ser tórrido y frecuente pero siempre entre las mismas dos personas, «no hay sexo por el sexo, no hay promiscuidad, los protagonistas se enamoran y es lo que hace avanzar la historia», explica Noy. Sexo, belleza, glamur y mucho dinero son el denominador común de esta nueva tendencia. Los protagonistas no superan la treintena, tantos ellos como ellas son increíblemente bellos y los hombres, además, son ricos y cultivados. «Son el príncipe azul de siglo XXI», asegura Noy. «Es cierto que en esta tendencia hay un denominador común que es el glamur, que hace todo más atractivo. Son libros con vocación claramente comercial, para llegar a un público muy amplio por lo que comparten algunos tics».
DE MUJERES PARA MUJERES.
Pero además, entre «Cincuenta sombras de Grey» y «Crossfire» se dan otras similitudes de argumento, entre ellas la forma de los protagonistas masculinos de entender el amor, libre de compromisos, y en ambas novelas se introduce un elemento desestabilizador, desde el sadomasoquismo, aunque tratado de una manera «muy muy light», apunta Noy, a la huella de los abusos sexuales sufridos en la infancia.
«A las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque la parte más erótica de su cuerpo está dentro de su cabeza», señaló recientemente E.L. James en la capital de España, donde insistió en que no escribió esta novela para los hombres, sino para las mujeres, para sí misma y para su «propio placer».
Hasta ahora se trata de un género de mujeres para mujeres y, de hecho, la abrumadora mayoría de libros que la editora Noy tiene sobre la mesa con esta temática están escritos en femenino. «La inmensa mayoría es por y para mujeres y desde la perspectiva femenina, que es una de las marcas de la tendencia».
Aunque no faltan excepciones, como el italiano Fabio Volo con su opera prima «La primera luz de la mañana», un éxito de ventas en su país, en la que el autor se mete en la piel de una mujer insatisfecha con su matrimonio pero incapaz de romper la relación ni de intentar mejorar las cosas.
Otra de las claves del éxito, apunta Uru, es que «ha ocurrido un fenómeno social donde leerlo no es tabú». En Argentina se ven «madres en las plazas, junto a sus hijos leyéndolo». Aunque «Cincuenta Sombras» es «algo subido de tono, adquirió la aceptación popular, donde no está mal visto estar con el libro expuesto y todo el mundo lo comenta abiertamente», hasta «las hijas se lo recomiendan a sus madres».
Y es que son novelas que están dirigidas «a un público bastante joven, desde los 20 años», explica Noy, quien señala que «parte del éxito de estas novelas en EEUU empezó con el e-book, que es un soporte más de gente joven y se ha movido mucho en las redes sociales, sobre todo en Twitter».