fermín cabal dramaturgo
«Son pocos los que ejercen la libertad»
Filand ó n
Fermín Cabal es uno de los pocos dramaturgos españoles que puede hablar de tú a tú a los grandes. Su actividad artística le puso a la vanguardia del teatro independiente. Comprometido con la causa de la libertad, la representación de ¿Fuiste a ver a la abuela?, una fábula entre el choque entre la vieja y la nueva España, tuvo que enfrentarse a la censura. En el año 2005 triunfa con Tejas verdes , una alegoría sobre los tres mil ‘desaparecidos’ de Pinochet y la necesaria colaboración que Occidente tuvo en todos estos asesintos en The Gate, logrando las mejores críticas de los grandes periódicos británicos. Pero, además, Cabal ha adaptado con brillantez la obra de los clásicos, llegando incluso a recrear uno de los grandes personajes de la tragedia griega: Agripina, en un ejercicio que él calificó como de «tragedia contemporánea». En los últimos años, ha permanecido en un silencio creativo que, a tenor de sus palabras — «No desesperemos. Paciencia», dice— puede acabar antes de lo que pensemos. Sin embargo, no se ha quedado quieto y, durante todos estos años, se ha dedicado a su faceta de profesor.
—¿Por qué encerrarían hoy a Briones?
—¿Por qué le iban a encerrar? Yo creo que encontraría acomodo en algún chiringuito de la Gurtel en Madrid. O a lo mejor Doña Esperanza se lo llevaba de conserje a la estación de Guadalajara.
—Considera que sus obras están más de actualidad que nunca en una sociedad que parece involucionar?
—Me gustaría pensar que mis obras tienen algo que ver con lo que está pasando en España y en el mundo, aunque no me hago muchas ilusiones, porque conozco bien mis limitaciones expresivas. El infierno está empedrado de buenas intenciones, dicen los expertos.
—Si hoy volviera a escribir ‘Vade retro’ ¿cuáles serían las dos posturas que enfrentaría?
—No volvería a escribir vade Retro. Es una obra optimista, escrita por un joven que vivía la ilusión de que España iba a cambiar para mejor.
—En sus obras los personajes se enfrentan a la fatalidad. ¿Cuál cree que es (si es que lo hay) el resquicio de libertad con el que contamos ?
—El hombre está condenado a ser libre, pero desgraciadamente conoce bien el precio de la libertad y son muy pocos los que la ejercen. Pero a lo mejor tienen razón, no me considero en posesión de la verdad.
—¿Cómo ha evolucionado el teatro desde los años setenta?
—Como la sociedad de la que nace: es más conformista, más satisfecho, y más rico.
—¿Cómo le han influido los clásicos? ¿y los autores anglosajones?
—Los clásicos nos han influido a todos los que nos dedicamos al teatro. La prueba es que las reflexiones que Aristóteles nos dejó en la poética siguen siendo válidas en lo sustancial. Por su parte el teatro anglosajón ha sido siempre para mí un modelo de teatro vivo, en permanente diálogo con su sociedad. Ojalá el nuestro se aproximara remotamente a eso.
—¿No cree que los británicos y los norteamericanos han abordado siempre de una manera más valiente la crítica al poder y eso influye en que esas sociedades son más libres?
—Insisto en que es un teatro vivo, aunque no sé bien si es porque es fruto de una sociedad libre o porque el ejercicio de la palabra en libertad ha hecho que lo fuera. Es decir, no sé si es antes el huevo o la gallina.
—¿Hay una dejación moral de los intelectuales?
—En España los intelectuales, que no abundan, tienden a estabularse en torno a los grandes medios de comunicación por la cuenta que les tiene, pobrecillos. Pero a pesar de todo hay gente que tiene el coraje moral de decir lo que piensa. Que la Divina Providencia se ocupe de ellos. Lo necesitan.
—Dice que sigue escribiendo pero ¿cuándo volveremos a ver una obra suya?
—No desesperemos. Paciencia.
—¿Qué fue el Gayo Vallecano? ¿Podría nacer hoy un experimento de libertad teatral semejante?
—Una aventura como aquella, una compañía profesional radicada en un teatro en una barriada obrera, hoy sería impensable. Ya entonces, a finales de los setenta era una chaladura y así nos fue. Pero a veces es bonito mirar atrás y recordar estas cosas. Éramos tan jóvenes y tan inocentes...