«Si Goebbels hubiera tenido Twitter, hoy el mundo sería nazi»
l Javier Marías publica ‘Berta Isla’, una novela de espías. Filandó n «Vivimos tiempos insustanciales, de una superficialidad pasmosa», denuncia el autor de ‘Berta Isla’. La decimoquinta novela de Javier marías es una historia de espías ‘sui generis’ sobre la espera, el secreto y el azar
El escritor y académico madrileño Javier Marías
E s Berta Isla la última novela de Javier Marías? «Ahora pienso que sí, pero ya veremos», responde a la gallega el escritor y académico madrileño (1951), que cada vez que concluye un libro da por cerrada una carrera que, sin embargo, dura ya más de cuatro décadas. Alfaguara publica esta novela de madurez de Marías que aparece en «tiempos insustanciales, de creciente manipulación, de una superficialidad pasmosa». Presentada como «la crónica de una espera», es una historia de espías «sui generis» en torno al secreto, el fingimiento y la fragilidad de del amor. Es la decimoquinta de su autor en los 45 años transcurridos desde que publicara Los dominios del lobo y llega tres años después de Así empieza lo malo.
Marías se dice inseguro y está tentado de no publicar más «porque todos mis libros, mientras los escribo, me parecen una porquería». «Algo sin pies ni cabeza, horrorosos y muy malos», dice quizá con falsa modestia. Son sus editores, los críticos y los lectores quienes convencen de lo contrario a este firme aspirante al Nobel.
Y eso que Marías cree que apenas quedan lectores capacitados. Que vivimos «tiempos de una pasmosa superficialidad y de una falta de atención endémica». Una superficialidad que no solo afecta a los jóvenes, «que se contagia y amplifica» en una era digital que nos hace retroceder en lugar de avanzar. «Nadie lee nada y lo peor es que apenas se entiende lo que se lee; se critican mis artículos sin leer mis argumentos», lamenta. Pero no bajará el listón. «No estoy dispuesto a escribir novelas bobas, superficiales, con tontunas copiadas de autores americanos», dice. Esa labor se la deja las legiones de presentadores y famosos «que se creen capaces de crear una novela por saber leer y escribir».
Otra consecuencia de este tiempo digital e insustancial es la creciente capacidad de manipulación, especialmente entre los más jóvenes, «como hemos visto con los terroristas de Barcelona y Cambrils». «Los medios para manipular de hoy no tienen parangón, son brutalmente eficaces», dice Marías, que usa un móvil vetusto, que no ha pasado del SMS y que aún escribe a máquina. «Me pregunto: ¿Qué hubiera sido del mundo si Goebbels hubiera tenido Twitter y Youtube?». Y la respuesta es aterradora. «El mundo sería nazi, si es que ya no lo es. Los nazis habrían ganado la guerra, seguro, si vemos lo que lograron con la radio, la prensa y las películas de Leni Riefensthal», aventura. «Cada vez se piensa menos y se funciona con ideas recibidas y lugares comunes, y si no se cuestionan las ideas recibidas, el panorama es terrible», asegura.
Oscuridad y cloacas
«Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido», se lee en la primera y esclarecedora línea de la nueva novela de Marías. Berta Isla y Tomás Nevinson son los protagonistas de una peripecia sentimental en torno a los secretos, la incertidumbre, las zonas oscuras de la identidad, la desaparición y el azar. Ambos son viejos conocidos de los lectores de Marías, ya que los rescata de narraciones anteriores. Se conocieron en el British Council de Madrid e hicieron pronto planes para irse a vivir juntos. Pero su convivencia será «intermitente», ya que el marido aparece y desaparece. Un tema, dice Marías, tan antiguo en la literatura y tan universal «que ya está en la Odisea » y que él ha tratado en otras de sus novelas.
Berta es así una Penélope del siglo XXI y Tomás, o Tom, un Ulises de identidad escindida, de padre inglés y madre española enmascarado tras insondables secretos y muy dotado para la imitación y los idiomas. Lo explica la propia Berta sirviéndose de una cita de Dickens: «Cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a tu lado». «Es una historia parcialmente de espías, pero sin aventurillas ni misiones complicadas», aclara Marías.
«Espiar es una bajeza, una vileza tan antigua como el ser humano», admite Marías, pero es algo que aceptamos sin demasiados remilgos. «Ahora que reclamamos transparencia, que nos hemos vuelto locos con ella, acabamos aceptando las zonas oscuras», dice. «La gente no es estúpida, se acepta que haya cloacas y se comprende que es un memez querer saber qué hacen los servicios secretos», agrega.
Juega Marías con la dificultad de volver a la realidad de quienes están obligados a vivir en la piel de otra persona, algo a lo que parecen obligados los agentes secretos como Tom, al servicio de la inteligencia británica desde su juventud. Lo hace en un una narración que abarca tres décadas, de los años sesenta a los noventa, y que ambienta entre Madrid y Oxford, dos ciudades cruciales para el escritor, que fue profesor en la prestigiosa Universidad de Oxford y en la Complutense de Madrid.
Berta Isla , la primera novela que titula con un nombre, supone también el regreso de Marías a la narración en primera persona, algo que no hacía desde que publicó El siglo en 1983 y reconoce que ha sido «muy dificultoso». También a una voz femenina, la de la propia Berta, como hiciera en Los enamoramientos .
Retoma una idea ya esbozada en su anterior novela, Así empieza lo malo : el riesgo que implica vivir y los peligros a los que nos exponemos por el mero hecho de venir a este mundo. De cómo los demás nos identifican y esperan que nos comportemos de acuerdo a las cualidades y virtudes de cada cual, «una trampa del azar de la que no escapa Tomás Nevinson». «Nacer es una bendición y una maldición», concluye.