Criptografía del futuro

ciberágora. Héctor René Suárez Técnico de Innovación y experto en Seguridad-Inteco

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León

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Año 1277, un hombre se acerca a una casa, levanta la mirada y viendo dos candiles tallados en sendas columnas que flanquean la entrada, confirma su destino. Inquieto se asegura que a uno y otro lado de la calle no haya nadie, llama a la puerta, le abren y mantiene una breve conversación con la persona que le bloquea la entrada. Tras la comprobación de rigor, entra y le dirigen hacia el sótano de la casa, allí realizan obras, habituales en cualquier hogar, con muchos escombros y polvo. Analiza los avances con detenimiento, parece que todo sigue las especificaciones del arquitecto. Como él, algunos templarios están ansiosos por comenzar el traslado, allí van a ocultar su tesoro, el tesoro de los templarios, y cuya pieza más importante es el santo grial».

Hasta aquí la novela de Dan Brown, salvo por el hecho de que la historia es real. La casa está en Toledo, calle San Miguel, número 8, y sigue en pie hoy en día, habitada, y con los códigos en su entrada, tal y como decía Victor Hugo cuando «en la antigüedad el pensamiento estaba escrito en los libros de piedra». Nadie, salvo los iniciados en el código sabían lo que allí acontecía.

La criptografía ha evolucionado desde el famoso cifrado de César en un papel y hoy convive con nosotros al utilizar un cajero automático o pagar con nuestra tarjeta de crédito, al abrir la puerta de nuestro hogar o coche, con la llave de toda la vida, al realizar llamadas telefónicas, utilizar el ordenador, conectarnos a Internet o al banco. Y sucede algo notable, ejercemos de criptógrafos todo el día sin saberlo. Por ejemplo somos capaces, con sólo ver la silueta o los colores de un logotipo, reconocer la marca, estamos descifrando código. Con nuestra interacción existen dos tecnologías que utilizan criptografía y que mejoran nuestra seguridad en el hogar o trabajo: el DNIe y la protección de la información mediante cifrado, ya hemos hablado en esta sección de ambos y con seguridad lo haremos en nuevas ocasiones.

Uno de los elementos comunes a la criptografía de toda época es que ha estado relacionada con la tecnología más avanzada de cada período. Si en algún momento se descubría una nueva tecnología, uno de sus primeros usos era ocultar o descifrar información y, con frecuencia, casi siempre dentro del campo militar. La criptografía actual utiliza sistemas electrónicos, mientras que en el pasado se hablaba de criptografía analógica y mecánica. Hoy en día se basa en lo que se denominan sistemas de clave pública. Su fundamento es crear números gigantescos mediante una serie de algoritmos que, por sus características, parecen indistinguibles de números primos y permite crear comunicaciones y tecnologías seguras como las que utilizamos.

Mientras esto sucede, ya se están investigando los sistemas que nos protegerán en el futuro, relacionados con los últimos avances en tecnología de la computación, en las últimas décadas centradas en el desarrollo de la computación cuántica. Basada en la mecánica cuántica y en las propiedades de las partículas a nivel subatómico, modifica los componentes físicos y lógicos de cálculo de los ordenadores, resultando en un incremento exponencial de los cálculos que pueden llevar a cabo frente a los ordenadores actuales.

Esto facilitaría avanzar en campos como la medicina, realizando biopsias o análisis de sangre de forma no invasiva, o en minería de datos, realizando búsquedas de información más eficientes en grandes bases de datos. Sin embargo, el primer y más conocido uso de ello es la mejora de los sistemas criptográficos que se utilizan en la actualidad, para mejorar tanto los algoritmos de protección como para romper los cifrados actuales. Es decir, construir contraseñas totalmente seguras versus descubrir cualquier contraseña que se esté utilizando hoy en día en cualquier sistema del mundo. Tal es el nivel de protección que se espera, que el mero hecho de que un tercero vea el mensaje o contraseña y, aunque sigan ocultos, dé pistas al receptor de tal modo que conozca con total seguridad que alguien ha tenido acceso al mensaje. Y si se modifica el mismo, el aviso será aún mayor.

Es de esperar que en los próximos veinte años esta tecnología sea utilizada por todos. De hecho, el primer ordenador cuántico fue vendido hace unos meses a la empresa Lockheed Martin, centrada en los campos aeroespacial y defensa. Y cuando la computación cuántica se implante, se preparará la próxima innovación tecnológica que la desbanque.

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Aunque se han llevado a cabo investigaciones y catas del terreno, de momento no se ha encontrado el tesoro de los templarios en el barrio de San Miguel, en Toledo.