NÚMEROS 1
Investigar el cáncer al otro lado del mundo
MARÍA LASTRA CAGIGAS. Tres becas y dos Premios Extraordinarios, investiga y estudia en la UNSW en Sidney
María Lastra Cagigas en una barrera de coral. Entre otras investigaciones,ha buceado en el lago Macquarie estudiando las cascadas de nutrientes entre las algas del lago, moluscos y peces y el impacto de la alteración de uno de ellos en los otros.
A Sidney le ha llevado una mezcla de improvisación y constancia. Una corazonada y un currículum brillante hecho a base de estudio y esfuerzo. Tenía la puntuación más alta de una sala llena de alumnos de todas las carreras de la ULE para elegir destinos Erasmus o Amicus (los estudios que se cursan en todo el mundo exceptuando la Unión Europea). El comité de profesores dijo su nombre y ella, de pie, pronunció la UNSW en Sidney, la University of New South Wales.
«Elegí Australia porque prometía ser una aventura, porque la UNSW está entre las 50 mejores universidades del mundo y cuenta con potentísimos equipos de investigación y financiación. Elegí Sidney porque es una de las ciudades más multiculturales del planeta: en mis tres años aquí he vivido y trabajado con personas asiáticas, indias, australianas, europeas, iraníes, americanas, colombianas, indonesias, nepalés, neozelandesas... y la lista continúa», dice María Lastra Cagigas, biotecnóloga, dos premios extraordinarios, tres veces becada.
María Lastra Cagiga.
«Australia es un paraíso de buen tiempo, atardeceres con canguros en la playa, deportes acuáticos y buena calidad de vida, ¡como para no elegirla!», añade María Lastra. Más razones para acabar estudiando segundo año de doctorado en Ciencias Médicas al otro lado del mundo.
Allí, María Lastra Cagigas investiga las proteínas tropomiosinas, que aumentan en todos los cánceres. En ello están, en descifrar por qué.
«Forman parte del esqueleto de todas las células de nuestro cuerpo, lo que denominamos el citoesqueleto. Nuestras células, desde el músculo pasando por todos los órganos vitales hasta el tejido conjuntivo, necesitan nutrirse, cambiar de forma para adaptarse al medio, recibir señales de peligro, moverse, etc., y el citoesqueleto se encarga de realizar estas funciones. Se sabe que las células cancerígenas tienen citoesqueletos modificados, mejor adaptados para que el cáncer progrese. Pero aún no conocemos todos los detalles: en mi laboratorio estudiamos por qué hay tropomiosinas cuya presencia aumenta en todos los cánceres estudiados hasta el momento, qué ventaja les aportan a las células cancerígenas y cómo podemos atacarlas con nuevos fármacos, explica esta investigadora que acaba de cumplir 24 años. «En mi proyecto combino biología molecular, microscopía y estructuras 3D para entender cómo funcionan las tropomiosinas», añade.
Averiguar eso tiene su coste. Personal también. Porque María Lastra siente morriña. «Sí, es verdad que para vivir la aventura australiana hay que pagar el precio más alto: estar lejos, muy lejos, de tu familia, tus amigos, tu cultura, tu idioma y tu hogar. Y no es fácil. Echo de menos la arena de la playa Salvé cuando salía a correr con mi padre, el tapiz de gimnasia rítmica del instituto Fuente Fresnedo donde tantos años entrené, comer las uvas en Navidades con la familia y el senderismo por el norte de España. Echo de menos las anchoas, la quesada, las tapas de León, la paella, la tortilla, y sobretodo el cariño y afecto españoles», enumera desde Sidney.
Para contrarrestarlo, practica deportes de riesgo, su gran pasión. Porque María Lastra Cagigas ha sido deportista de élite antes e volcarse en la investigación. Para escapar, hace escalada, descenso de cañones, montañismo, senderismo... En Australia y por todo el mundo. «El año pasado ascendí al campamento base del Everest. Este año buceamos las islas filipinas, de Corón a El Nido, y previamente la barrera de coral y los arrecifes de Malasia. Los findes escalamos paredes de cientos de metros en las Blue Mountains o hacemos espeleología. También he escalado en Tailandia, en la meca de los escaladores, Ton Sai. El invierno pasado (agosto en Australia), ascendimos una cima en las Snowy Mountains en esquís y ascendimos a la montaña más alta de Australia. En general cualquier deporte de aventura me apasiona, y viajar», cuenta.
María Lastra Cagigas escalando en las Montañas Azules en Australia
«Si me quedo en ciencia quiero migrar de biología celular enfocada en el cáncer a biología celular enfocada en ecología, fisiología deportiva o medio ambiente. Creo que la mayoría de las enfermedades actuales se lucharían mejor desde una perspectiva de vida sana, ejercicio, comida saludable y medio ambiente que desde un punto de vista farmacéutico, aunque siempre pueden complementarse», anuncia.
Aprendió de su madre, médica, la pasión por la biología, lo que le llevó a inclinarse por la biotecnología —eso y su visita al European Molecular Biology Laboratory (EMBL) en Heidelberg, Alemania, uno de los centros de investigación más prestigiosos de Europa— de su entrenadora Aldona Giriuniene el esfuerzo y el trabajo en equipo y de sus profesores de la universidad «a pensar, a criticar, a entender». Tiene 14 matrículas de honor y cinco publicaciones sobre ecología marina o biología celular en revistas especializadas. Durante un año trabajó de asistente de investigación en el laboratorio del doctor Paul Gribben, enfocado en ecología marina. «Buceábamos el lago Macquarie al norte de Central Coast estudiando las cascadas de nutrientes que se establecen entre las algas del lago, los moluscos y los peces. La alteración de uno de los componentes impacta significativamente a los otros. Publicamos nuestro trabajo en Ecosphere», cuenta.
Le gustaría tener un equipo propio de investigación o una empresa para hacer ciencia aunque le apasionan la educación y los derechos humanos. «Valoro organizaciones como Colegios del Mundo Unido, Médicos Sin Fronteras y Greenpeace. Por supuesto, me encantaría trabajar con ellas», apunta.
Dice que se quedará en el país que le permita perseguir su carrera «con la ambición que planeo». Y añade: «Aunque preferiría volver a España y que mis ideas, preparación y trabajo repercutiesen positivamente en mi país, pero si los españoles siguen votando a partidos que no apuestan por I+D+I o que prefieren dar dinero al fútbol que a los emprendedores, yo no me voy a pelear con ellos. El tiempo dirá, pero soy optimista».
Sabe que vive entre dos grandes dificultades: «En España la financiación para ciencia, en Australia la lejanía con España».
Dice que hay que «espabilar, innovar, emprender y ser líderes». «Tenemos un país de ensueño, hay que ponerse a la altura intelectual que merece». No descarta estudiar la carrera de física en Cambridge. Queda claro que María Lastra Cagigas es el ejemplo de que (casi) todo se puede. Con esfuerzo.