CANTO RODADO
Amanece en el Teleno
La europa de los recortes, del euro de Merkel, no se merece un Nobel de la Paz. Ese premio es para las gentes que luchan por ellas y por las demás
El veranillo de San Miguel se alarga, perezosamente seco, sacando a flote las ruinas sumergidas en los pantanos. Un hilo de agua sale del caño de Éscaro veinticinco años después del hundimiento del valle por el que Franco penetró para celebrar su victoria definitiva en el Frente Norte. A Riaño le premió con un parador y luego decretó su muerte. Otros vinieron a ejecutarla.
¿Quién dijo que la guerra ha terminado? Mentira. Ahora lo llaman misiones humanitarias y dan el Premio Nobel de la Paz a la Europa de los recortes, la Europa que gobierna contra la ciudadanía y a favor de los banqueros. El año pasado se lo dieron a Barack Obama y dice el amigo Campelo, desde Matarrosa del Sil, que se consolida la candidatura de Victorino Alonso por despedir a los huelguistas, rebajar el salario un 37% y suprimir la extra, entre otros méritos innombrables.
Cosas veredes
«Cosas veredes, Sancho, que no crederes». No me refiero a la Plataforma Ciudadana Ciudadana Incendio de los Montes del Teleno que ayer organizó una marcha solidaria recorriendo la zona devastada por el fuego para empezar a sanar la terrible herida, de 12.000 hectáreas y 40 años, con su propia fuerza y con la solidaridad. No se trata sólo de dinero. Ni del euro de Merkel. En el Teleno han respondido a la desgracia sacando fuerzas, la única forma de luchar contra los abusos y los abusones. Incluso contra los elementos y lo imposible.
No es increíble, amigas. Es lo que cabía esperar de gentes que llevan en sus entrañas el espíritu de lucha y que se sienten unidas a la tierra que pisan. Que miran al cielo para barruntar el tiempo y, si acaso, contemplar su belleza. No esperan a que caiga el maná. Nunca. Son gente de acción y de pasión. Está escrito en los petroglifos que miran al Teleno desde la Maragatería y desde La Cabrera y Valdería.
Con estas gentes y estos montes, amigo Sancho, es comprensible que el invasor romano se rindiera al Teleno astur y no le quitara su nombre. Le añadieron el de Mars o Marte, que en Roma era el dios de la fertilidad, la vegetación y el ganado, aunque se ha difundido más la advocación griega de dios de la guerra. Y aunque se empeñaron en convertir el Teleno en un escenario de guerra con el campo de tiro.
A la ‘femenina’
Han respondido a la femenina, con una espiral de vida como las cinceladas en la piedra ancestral de Lucillo. Con el estilo que tan bien describe Ana María Llopis al defender el liderazgo femenino empresarial para salir de la crisis. Un liderazgo democrático y abierto, basado en la transparencia y en los hechos, no en las camarillas ni el peloteo. Yo lo extiendo al ámbio de la moralidad en general y al de la política en particular. Y no me refiero a que haya más mujeres aquí y allá, que también.
Si es por números 1, ahí tenemos a Ángela Merkel al frente de la maquinaria de la guerra económica y de asalto a la democracia en Europa. Ya lo dijo Ramón Carnicer en su novela Todas las noches amanece : «Los alemanes son encantadores en la adversidad, pero insufribles en la prosperidad». Cuánta razón lleva don Ramón. «Esto es lo que les trae muchas simpatías: su capacidad organizadora y su sed de creer y de actuar», dice un fraile polaco al cura don Félix, protagonista de esta novela olvidada. Y es que unos llevan la fama y otros cardan la lana. Miremos al Teleno, creamos y actúemos.
Gigantes
No me refiero a la calabaza gigantesca de Yuma, el de Villarbón de los Ancares, que nació en Veguellina de Órbigo y un día se fue al desierto de la Hammada argelina disfrazado de El Zorro para rescatar a Aisha de su propia familia. Me refiero a ese ciudadano heróico, Yonathan Gil, que salvó la vida de otro ciudadano usando su ciencia como técnico sanitario con toda la humanidad del mundo, en una desangelada gasolinera. Un Nobel de verdad.