Como sortear a la decepción
¿Alguna vez ha esperado algo de alguien y después, al no recibirlo, se ha decepcionado? Pues le voy a contar cómo conseguir que eso no le afecte. Y, ojo, porque esto no va de cambiar al otro. Esto va de que cambie usted. Casi nadie se ve a sí mismo como alguien demasiado exigente con los demás, pero muchos lo somos. Si nos pasa algo con un compañero de trabajo, un familiar o un amigo creemos que el problema lo tiene el otro. No nos planteamos que tal vez estábamos esperando demasiado. Por ejemplo, el que se enfada si alguien no le ayuda. O el que dice que sí a todo lo que le piden y después se molesta si pide algo y le dicen que no. La mayoría de las veces ni siquiera es que esa persona se haya portado mal, sino simplemente que no ha satisfecho nuestras expectativas. Es decir, yo espero esto de ti y, como no me lo das, me enfado por ello. Y, digo yo, ¿puede uno mismo rebajar sus propias expectativas hacia los demás si con eso se va a sentir mejor? Seguro que sí, porque lo que nos molesta de los demás es lo que nosotros elegimos que nos moleste. El problema suele estar en lo que creemos. Primero, que hay que hacerlo todo muy bien y no cometer ningún error. Y, segundo, creer que hay personas que hacen las cosas con mala intención y que merecen un castigo. Si alguien que piensa así se encuentra con un comportamiento que no entiende juzgará a la persona como «mala», cuando seguramente haya muchos motivos que desconoce para que haya actuado así. Entonces, ¿cómo hace uno para dejar de esperar tanto de los demás? Lo primero es aprender a ser más comprensivo. Después, cambiar la manera en la que interpretamos lo que hacen los demás y ser menos malpensados. Y, por último, aceptar y respetar que hay otras formas de ser, de pensar y de hacer las cosas, y que el otro tiene unas razones y unos valores que usted desconoce. Recuerde que a los demás no les puede cambiar, pero cómo responde ante lo que ellos hacen, eso sólo depende de usted. De que elija si prefiere tener razón, o tener paz en el corazón.