Una idea desde la izquierda: alianza regionalista leonesa
Pese a la interesada generalización que ha definido comúnmente al leonesismo como un fenómeno de derechas, a partir del año 1977 las propuestas políticas para esta región comienzan a crecer desde los intelectuales de izquierda
DL
La novedad que supuso para nuestro panorama político y cultural la creación del Grupo Autonómico Leonés en 1977 no fue un caso aislado, ya que de forma similar comenzaron a aparecer una amplia variedad de grupos con presupuestos leonesistas. Dos de estos grupos fueron el Concejo Abierto Leonés y la Asamblea Independiente Leonesa, de los que apenas tenemos datos. El acontecimiento más importante en el que participaron fue la fundación -a mediados de enero de 1978-, junto con antiguos militantes del GAL, de la Asamblea Regionalista Leonesa (ARL). Este nuevo grupo pretendía extender la conciencia regional leonesa y conseguir un estatuto de autonomía para León. Estos objetivos -comunes al GAL- eran defendidos desde la perspectiva de la clase obrera, es decir, se daban primacía a los intereses de los trabajadores, campesinos y masas populares. Lo que diferenciaba básicamente al GAL de la ARL era su concepción política, pues el primero surgió como una asociación que intentaba aunar la puesta en valor de unos rasgos culturales con unos planteamientos políticos, aunque sin relación con ningún partido concreto. La ARL se centró en la política y dejó de lado los aspectos culturales, a pesar de que no se organizó como partido político. El grupo estaba en el ámbito de la extrema izquierda -David Díez Llamas apunta que los integrantes que procedían del GAL eran militantes de la Liga Comunista Revolucionaria, que era un partido trotskista-. Entre los objetivos que se perseguían estaba recoger las reivindicaciones de los trabajadores leoneses (como por ejemplo el mantenimiento del ferrocarril León-Bilbao y la oposición a la instalación de centrales nucleares como la que se había proyectado para Valencia de don Juan en 1975) o conseguir la creación definitiva de la Universidad de León (el leonés se independizaría del distrito universitario ovetense en 1979). Asimismo, proponían medidas radicales como nacionalizar las empresas en crisis, formar una asamblea de parlamentarios leoneses, el control obrero de los medios de producción y frenar el problema de la emigración. Explotación «colonialista» En cuanto a la cuestión territorial, para esta formación la región leonesa permanecía en el subdesarrollo porque había sufrido una explotación colonialista y había sido olvidada por el poder central. Entendían por región histórica o Reino de León las provincias de León, Zamora y Salamanca, y obviaban a Palencia y Valladolid puesto que éstas habían formado parte, bien de Castilla, bien de León según el momento. A pesar de ello, consideraban que esta región había perdido su caracterización como pueblo, por lo que no tenía sentido hablar del Reino de León. Consecuentemente, consideraban que la región leonesa comprendía las comarcas de la actual provincia de León, aunque a la futura comunidad autónoma podrían unirse las comarcas que así lo decidieran. Una idea, por cierto, que aún bulle en la mente tanto de los leonesistas como de gran parte de la sociedad de esta tierra, independientemente de su adscripción política. Dos de los objetivos de la ARL, como eran el propiciar las movilizaciones populares favorables a la autonomía leonesa y difundir la conciencia regional leonesa, fueron en gran parte conseguidos puesto que participaron en la organización de las Jornadas Pro Autonomía Leonesa que se desarrollaron en marzo de 1978. Éstas consistieron en actuaciones musicales, recitales de poemas y finalizaron con la primera manifestación que pretendía conseguir la autonomía leonesa; ya que nunca hubo ninguna aquí que defendiese la autonomía de Castilla y León.