Aygo, C1 y 107, urbanitas de diseño

En menos de tres metros y medio, con una estética desenfadada, bajo consumo... y un precio no tan bajo, tres grandes fabricantes: Toyota (Aygo), Peugeot (107) y Citroën (C1) están dispuestos a «inundar» las calles de las ciudades europeas. El m

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Primero del triunvirato, es verdad que con muy poca diferencia sobre el C1 de Citroën (Peugeot esperará hasta primeros de 2006 para lanzar su 107), el Aygo de Toyota se presenta en el mercado español con una única mecánica tricilíndrica de gasolina (68 CV) y una caja manual de 5 velocidades para, como sus hermanos de camada , adoptar a principios del próximo año el gasóleo turbodiesel common rail de 55 CV. Por cierto, el más madrugador HDI será Citroën, cuyo C1 dispondrá de esa mecánica en septiembre. Disponible en carrocerías de tres y cinco puertas, el Aygo -«yo voy», en inglés- original y dinámico aporta, como la generalidad del proyecto conjunto, un soplo de frescura a los diarios desplazamientos urbanos, con un tamaño inferior al Yaris y con pinceladas estilísticas (cada uno de los tres fabricantes personaliza mínimamente el concepto general) que rinden tributo a éste y al Avensis. El caso de los faros delanteros, por poner el ejemplo más significativo de esa personalización. Infinidad de huecos repartidos por el interior del habitáculo, «abiertos» todos ellos eso sí, aunque existen unas curiosas opciones -ver cuadro de precios- para «cerrarlos», y con soluciones ergonómico-estéticas como el doble satélite del cuentakilómetros y cuentarrevoluciones solidario con la regulación en altura del volante de tres radios y agradable tacto. La calidad de realización interiorista es buena y se aprecian detalles claramente «heredados» de PSA, como la esfera laminada en las bocas de aireación (C2 y C3), a la vez que se incluyen novedosas aplicaciones en el módulo de mando de esa misma aireación y en los apoyabrazos y manillas de apertura de las puertas en el panelado interior. Así como una pequeña pantalla del opcional navegador «Tom Tom» (650 euros). Los asientos son cómodos, no sujetan mucho pero lo suficiente para las pretensiones del modelo y la banqueta trasera deslizante longitudinalmente permite adaptar a voluntad el espacio para los pasajeros o la capacidad del maletero (139 litros y una veintena más en los huecos repartidos por el habitáculo). Con estos mimbres, el Aygo puede presumir de acomodar más que aceptablemente a cuatro adultos en sus 3,4 metros totales (2,3 de batalla, lo que tampoco está nada mal) y en un envoltorio , cuando menos... diferente. Una diferencia que se manifiesta en la amplia cota de altura trasera y en una zaga cortada al ras de unos abombados aletines, tanto como los delanteros, y unos grupos ópticos que acaban por adueñarse de parte del lateral y del portón/luneta. Por cierto, los diseñadores han renunciado al tradicional portón a favor de una luneta practicable... otra seña de identidad. Una vez accionada la llave de contacto, el tricilíndrico multiválvulas de gasolina, con tecnología VVT-i firmada por Toyota -PSA, ¡sólo faltaba!, rubrica el HDI- que entrega 68 caballos se muestra tan musical en lo rumoroso como efectivo en lo dinámico y, en el caso de nuestra unidad de pruebas, viene unido a una caja manual de 5 velocidades (un tanto bronca en algunos de sus engranados), aunque también existe la posibilidad de elegir un cambio automático MMT, también de 5 relaciones. Puede ser que, a priori, los tales 68 caballos puedan parecer pelín escasos... hasta que se toma contacto con el asfalto y, también, si se tiene en cuenta que nuestro protagonista no supera los 800 kilos de romana y que la tal planta motriz no pesa más allá de los 67 kilos. El Aygo muestra «maneras», por mucho que sus relaciones de cambio evidencien desarrollos largos y, a la par, aunque parezca un contrasentido, buenas recuperaciones en las cuatro primeras relaciones; la quinta, eso sí, resulta bien larga, lo que obligará al conductor a quitar hierros a la hora de abordar la mayoría de adelantamientos. Aunque, eso también, esa característica, en velocidad de crucero y hasta utilización urbana, acabará por propiciar unas contenidas cifras de consumo: alrededor de los 5 litros como media, lo que permitirá recorrer en torno a los 600 kilómetros sin repostar. Tres niveles de acabado (Aygo, Sound y Sport) y dos paquetes opcionales (Travel y Mobility) conforman una gama en la que se ofrecen de serie el ABS con EBD, doble airbag delantero (opcionales los laterales y de cortina), sistema Isofix de asientos para niños, cuatro reposacabezas independientes, dirección con asistencia eléctrica. Eso sí, habrá que conformarse con la opcionalidad del aire acondicionado; bueno, no siempre los veranos son tan... tórridos. En suma, que el «Yo voy» -igual que sus hermanos de triunvirato- se perfila como una coqueta realización, moderna y actual, cuya elección, tan pasional como la de sus otros dos gemelos, puede verse ligeramente penaliza por una tarifa un tanto elevada... si no reparamos en el completísimo equipamiento de serie y en su singularidad estética. De ser así... salga pitando hacia el concesionario (concesionarios) más cercano, no se arrepentirá; podrá poseer una de las -tres- singularidades más atractivas del actual panorama de urbanitas «diseñados».

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