Fiat Panda 4x4 Climbing (1.2), eficacia minimalista Panda Cross, el hermano «musculado» Automatismo 4x4

Sencillo y eficaz, con tracción integral y buenas posibilidades de utilización fuera de carretera, el Panda 4x4 recupera la tradición minimalista en Fiat. Cuesta 12.680 euros y ofrece bastante más...

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JAVIER FERNÁNDEZ | texto
León

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Aventurero a escala, el Pandita 4x4 se convierte en un excelente compañero de viaje cuando de lo que se trata es de disfrutar de los paisajes, y de los lugares, generalmente vedados a un turismo convencional. Sin que eso quiera decir que nos encontremos con un 4x4 puro y duro ni, mucho menos, con un sofisticado SUV de los llamados todo camino . Se trata aquí de conseguir ciertas metas sin necesidad de forzar la máquina... crematística. Y ello, al volante de un «pequeño» capaz de codearse con bastantes de los grandes en aplicaciones técnicas: suspensiones independientes (incluso con tren trasero multibrazo), frenos de disco en las cuatro ruedas, dirección con asistencia eléctrica, aceptable rumorosidad -por contenida- y prestaciones a la altura del minimalismo, sobre todo por lo también contenido de sus consumos y... un singular sistema de tracción integral permanente que, sin «estridencias» ni complicaciones que satisfará a los aficionados a integrarse en el paisaje «automáticamente», dado que el sistema -sin intervención alguna del conductor- reparte el par de tracción al eje delantero o trasero en función de las necesidades de cada momento. Las suspensiones modificadas y la altura libre al suelo (165 milímetros), así como los ángulos de salida y ataque (26 y 44 grados respectivamente), además de los 23º de ataque ventral y la capacidad de superar pendientes de hasta el 50%, convierten a nuestro protagonista en un coche capaz de codearse con muchos de los todoterrenos pomposamente llamados... de raza . Ayudado, eso también, por una romana que no alcanza la tonelada (980 kilos) lo que le permite superar situaciones «delicadas» en conducción off road . El Climbing es la versión más equipada de la gama y el motor 1.2 Fire el de nuestra unidad de pruebas. Sus 60 caballos, unidos a un cambio manual de 5 velocidades y desarrollos cortos, se muestran bastante más prestacionales fuera del asfalto de lo que la simple teoría pudiera indicar. Eso sí, a cambio de sacrificar ciertas prestaciones «brutas» en carretera. Aunque, si se quiere un Panda que corra más en asfalto, prescinda usted de la versión 4x4 y cómprese la «normal» tracción delantera. Dado que se trata de un coche pequeño, Fiat ha llevado a cabo todo un ejercicio de ingenio minimalista en la colocación de la tracción integral. Consecuencia: se conservan intactos parámetros de habitabilidad interior y capacidad de maletero (206 litros ampliables a 775 con los asientos posterior abatidos) que los del Panda homólogo de dos ruedas motrices. Además, el Panda 4x4 monta unos neumáticos exclusivamente desarrollados para él (185/65-14M+S y opcionalmente 165/70-14M+S) de mayor agarre y dureza para superar zonas difíciles sin mayores problemas. En definitiva que, sin estridencias, como queriendo pasar de puntillas por el siempre sofisticado mundillo del 4x4, el Pandita se convierte, por precio y equipamiento, en una sorprendente alternativa. Fiat acaba de lanzar al mercado español la versión Cross del Panda 4x4, estéticamente «musculada» con generosas protecciones laterales y sobredimensionados aletines, que cuenta con un dispositivo de bloqueo electrónico del diferencial que le aporta evidentes ventajas en terrenos nevados o fangosos. A velocidades inferiores a 30 Km/h., el ingenio frena las ruedas que patinan, permitiendo salir del atolladero sin mayores complicaciones. La versión Cross está exclusivamente motorizada por el 1.3 Multijet de 70 CV, con cambio manual de 5 velocidades. Acelera de cero a cien en 18,0 segundos, su punta alcanza los 150 por hora y la media de consumo se cifra en 5,3 litros por cada centenar de kilómetros. Su precio es sitúa en 16.800 euros. La conexión de la tracción total en el Panda 4x4 se realiza automáticamente, permitiendo una óptima distribución del par motriz entre el eje delantero y trasero según el estado del firme -su adherencia- y las propias necesidades del automóvil. Dos diferenciales y un acoplador viscoso en el eje posterior, se encargan de las funciones del reparto de par. Sobre asfalto y con adherencia normal, el coche funciona y se comporta como un tracción delantera, propiciando un comportamiento tan convencional como el de cualquier «todo delante» (motor y tracción delantera) evitándose así consumos excesivos y desgastes de neumáticos indeseados debidos a las pequeñas diferencias de velocidad de giro entre las ruedas delanteras y las traseras.

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