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León

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|||| La trigésimoquinta edición de la Guía Michelin (24 euros), que cuenta con un nuevo pictograma «Carta de Vinos», ofrece información sobre 3.240 hoteles y 2.163 restaurantes de España y Portugal. También de recomendaciones sobre bares de tapas (132), establecimientos de turismo rural (336) y direcciones de buenos servicios o productos a precios razonables, como los distinguidos con el emblema «Bib Hotel» (92) o «Bib Gourmand» (239); además de una relación de establecimientos especialmente agradables (279) o muy tranquilos y aislados (474), hoteles con habitaciones adaptadas para minusválidos (1.309) y, por supuesto, los restaurantes que han sido distinguidos con las célebres estrellas de la buena mesa (el leonés «Vivaldi» continúa manteniendo una estrella). Así, las estrellas distinguen a los establecimientos que ofrecen la cocina de mejor calidad, independientemente de su estilo, con unos criterios de puntuación basados en la elección de los productos, creatividad, dominio de punto de cocción y los sabores, además de la relación calidad/precio y la constancia en mantener, o superar, «el listón». «Tres estrellas»: cocina excepcional, un restaurante que merece un viaje especial. «Dos estrellas»: cocina excelente, vale la pena desviarse. «Una estrella»: Muy buena cocina en su categoría. La «Guía 2007» tiene una colección de 15 títulos que abarcan 21 países: Alemania, Austria, Bélgica y Luxemburgo, España y Portugal, Francia, Gran Bretaña e Irlanda, Países Bajos, Italia, Londres, Principales Ciudades de Europa, New York City, París, San Francisco, Bay Area & Wine Country y Suiza. También los lectores pueden aportar su opinión sobre los establecimientos. Tan es así, que cada año el editor recibe alrededor de 45.000 cartas y correos electrónicos que los equipos de la publicación responden y tienen en cuenta. Nacida con el pasado siglo, en agosto de 1900 apareció la primera Guía Michelin en Francia. Diez años después se lanzaría la Guía España y Portugal, encuadernada en amarillo y no con el habitual color rojo actual. En 1926 nacería la calificación de estrella de la buena mesa y en 1931 las clasificaciones dos y tres estrellas en provincias y, dos años después, en París. Ese mismo año aparecerían también las definiciones que acompañarán siempre esas estrellas, como «merece un viaje especial» o «merece la pena desviarse del camino».

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