Ligero y silencioso: la evolución del kalashnikov
El último modelo del legendario fusil de asalto, producido en la fábrica rusa de Ijmach en los Urales, dispara sin hacer ruido y puede atravesar un chaleco antibalas. Creado para fuerzas especiales y operaciones antiterroristas
Ligero y silencioso: así es el AK-9, el último modelo del legendario fusil de asalto Kalashnikov, producido en la fábrica rusa de Ijmach en los Urales, en el centro de Rusia. «Dispara casi sin hacer ruido y puede atravesar hasta un chaleco antibalas», dice uno de sus diseñadores, Alexei Dragunov, de 52 años, mientras ensambla el fusil en un campo de tiro situado en medio de un bosque ruso. En el 2006, las fuerzas especiales rusas pidieron a la fábrica Ijmach, situada a 1.300 kilómetros al este de Moscú, que creara un fusil de asalto que uniera las virtudes del Kalashnikov tradicional y las de las armas silenciosas, para poder utilizarlo en misiones secretas, según revelaron los responsables de la factoría. «Es para las fuerzas especiales, para las operaciones antiterroristas», explica el director general de la fábrica Vladimir Grodetski a los periodistas invitados con motivo del 60º aniversario del primer modelo de Kalashnikov, el AK-47, el arma ligera mas utilizada y copiada en el mundo. El AK-9 está equipado con un silenciador y dispara balas de un calibre de 9 milímetros, capaces de atravesar los chalecos antibalas. Pesa 3,8 kilos, un poco menos que los modelos anteriores de Kalashnikov. «Nadie más fabrica esto», dice Richard Jones, de la revista especializada británica Jane's Infantry Weapons, refiriéndose a este nuevo fusil. Según el experto, este tipo de modelos interesa cada vez más por «razones tácticas». El AK-9 «podría interesar a otras fuerzas especiales en el mundo, a unidades como los comandos», explica. En periodo de prueba El arma sigue en periodo de prueba, a la espera de la aprobación del ministerio ruso de Defensa, los responsables de la fábrica no suelen mostrarla. Los periodistas extranjeros han sido autorizados a mirar el nuevo Kalashnikov pero no lo han visto «en acción». «Creemos que tiene un gran potencial de exportación. Esperamos poder obtener el permiso para exportarla lo antes posible», dice Grodetski. El desarrollo del fusil AK-9 forma parte de un amplio programa de modernización de las fuerzas armadas rusas, que va del cambio de uniforme a la utilización de nuevos misiles de alta tecnología Iskander. «El ejército ruso está recibiendo nuevos equipamientos, aunque no en gran cantidad. No obstante, se trata de un programa serio de modernización», estima Nikolai Novishkov, especialista militar de la agencia de prensa Itar-Tass. Situada en Ijevsk, la fábrica Ijmach es muy conocida por sus Kalashnikov, apreciados por su sencillez y resistencia. El fusil de asalto es, en sus distintas versiones, el arma ligera más extendida por el mundo, utilizada tanto por guerrilleros como por soldados regulares. Ijmach fabrica cada año cerca de 100.000 fusiles Kalashnikov. Unos 900.000 ejemplares falsos son fabricados en el mundo, principalmente en Bulgaria, China y Polonia. El precio de un Kalashnikov fabricado en Rusia es de 400 dólares, unos 291 euros. Famoso por su gran fiabilidad, soporta condiciones atmosféricas muy desfavorables, sin ningún incidente; se ha probado que el arma sigue disparando a pesar de ser lanzada al barro, sumergida en agua y atropellada por una camioneta. Ejemplares viejos con decenas de años de servicio activo, no presentan ningún problema. Es un arma muy segura y permite a un tirador medio alcanzar un blanco humano a 350 metros de distancia.