LA ERA LEB
Una larga travesía de siete años hasta que regresó Gustavo Aranzana
|||| Cuando el 24 de abril del 2000 se producía el descenso a la Liga LEB nadie pensaba en una larga travesía de siete años por el destierro de la segunda liga española. La primera temporada fue un paseo militar que se vio duramente quebrado por un humilde Menorca que había acabado octavo en la fase regular. Ahí empeza la maldición de las islas que después se confirmaba con dos derrotas consecutivas ante el Tenerife en los play off en las temporadas siguientes. Se sucedían los proyectos deportivos y los entrenadores y también los ascensos de equipo foráneos en el Palacio de Deportes, porque después de la fiesta del equipo canario a la afición leonesa le tocó ver en directo los ascensos del Bilbao y el Menorca. En la sexta temporada llegó Aranzana y en un play off con polémica arbitral -acompañada de la inevitable lesión de cada temporada- se fue el Bruesa de San Sebastián a la ACB. Y a la séptima, contra rivales superiores en lo económico y en sus plantillas, al equipo leonés le tocó apretar los dientes para deshacerse del Palma y el CAI en ambos casos en el quinto partido de la serie en el Palacio, con una afición volcada. Atrás quedaban esas seis temporadas en las que hubo tres protagonistas importantes en los despachos. A Josecho Pardo le tocó mantener vivo al equipo y evitar la caída libre que sufrían otros clubes en situaciones parecidas. Y a Marcial Manzano le correspondió vivir un ciclo que supuso un cambio de tendencia para que el equipo empezase a crecer de nuevo. Miguel Fernández Llamazares presidió un año el club y pasará a la historia por el segundo ascenso vivido en el mes de mayo.