Los soldados alemanes, gordos, flojos y fumadores

Los soldados germanos, además de tener la merecida fama de ser recios y valientes, eran, hace 60 años, una copia casi exacta del hombre perfecto, pero ahora después de la capitulación de la Wehrmacht, su imagen es desoladora

Publicado por
ENRIQUE MULLER | texto
León

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La larga y trágica historia del ejército alemán abarca capítulos gloriosos, trágicos y criminales y, casi siempre destaca que los soldados germanos, además de tener la merecida fama de ser recios y valientes, eran una copia casi exacta del hombre perfecto. Así lo quiso ver, por ejemplo, la propaganda nazi. Pero ahora, más de 60 años después de la capitulación de la Wehrmacht, el ejército de Hitler, la imagen que ofrece la moderna Bundeswehr es desoladora. Según un informe elaborado por el comisionado del Parlamento Federal para las Fuerzas Armadas, los soldados alemanes son gordos, flojos y tienen fama de ser fumadores casi empedernidos. «La percepción publica señala que los soldados son delgados, deportistas y saludables. Desgraciadamente la realidad es muy diferente», dijo el comisionado, Reinhold Robbe, al dar a conocer en Berlín su informe anual sobre el estado de salud de la institución armada de la primera potencia económica de Europa. Un 40 por ciento de los soldados con edades que fluctúan entre los 18 y los 29 años tiene sobrepeso y un 8,5 por ciento están catalogados como gordos sin remedio. Un 21 por ciento declara que jamás hace deportes y más de la mitad del ejército (250 mil hombres) admite que fuma con regularidad. «Los soldados -hombres y mujeres-, son gordos, no hacen deportes y se alimentan mal», admitió el comisionado. Peor aun, el informe señala que un 42 por ciento de los jóvenes soldados alemanes no está capacitado para el servicio militar. Las miserias del ejército alemán son conocidas y, cada año, el comisionado del Parlamento Federal se enfrenta a los periodistas para ofrecer las nuevas calamidades de la Bundeswehr. El año pasado, el parlamento denunció la ruina de los cuarteles y un tema recurrente en cada informe anual, es el mal estado del equipo militar, incluidos aviones y helicópteros de combate, además de la falta crónica de repuestos. Este año, por ejemplo, el comisionado descubrió que la vieja práctica de «canibalismo» que practicaba la fuerza aérea (utilizar piezas de un avión de combate que ya no puede volar para usarlas en otros que todavía pueden ser usados), esta siendo copiada por la Marina que vigila la costa libanesa en el marco de la misión de Naciones Unidas, Unifil. Los soldados tambien se quejan del mal estado de los vehículos, de la mala calidad de los chalecos antibalas y de los cascos y la ausencia de ropa adecuada para enfrentar los cambios climáticos, por ejemplo, en Afganistán o Kosovo.

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