Vinos y ahumados en Ambasaguas del Curueño
En agosto es inevitable salir a los pueblos leoneses que celebran con todo esplendor sus fiestas patronales. En nuestro caso hemos tenido la oportunidad de disfrutar de dos maravillosos eventos relacionados con la gastronomía. Han sido por un lado las patatas del Valle Gordo y por el otro una increíble cata celebrada en el más cercano pueblo de Ambasaguas de Curueño. Los vecinos de la localidad se reunieron en la mañana festiva para degustar tres vinos leoneses y para disfrutar de las delicias elaboradas por La Balinesa, una empresa que ha sido capaz, milagrosamente, de traer a los páramos leoneses los frutos más deliciosos de los mares del norte de Europa, el salmón, el bacalao, los cangrejos de mar¿ toda una serie de elaboraciones que llegan directamente del norte en camiones frigoríficos y que aquí son tratados con enorme esmero y gran eficacia. Las boutiques del gourmet de toda España y algunas del extranjero, ofrecen como auténticas estrellas los productos de La Balinesa. En Ambasaguas es Mª Antonia Escapa el alma del acontecimiento, una mujer implicada de forma extraordinaria en las celebraciones de la localidad, y capaz de concitar en su casa estupendos acontecimientos gastronómicos, como el que comentamos. Los vinos fueron presentados por tres expertos sumilleres, el vino blanco, un fresco Villacezán, fue glosado por José Quindós, que comentó el delicado color, los aromas afrutados y la persistencia en boca del caldo. Marco Antonio Herrero, de Bodegas Vile, exaltó las excelencias de uno de los prietos picudos más populares en este momento, el Valjunco, «Un vino -dijo- con su característico toque de aguja carbónica, de agradable transparencia y con un fácil paso en boca, lo que le hace imprescindible para el chateo diario». Por su parte Antonio Matilla, de la vinoteca La Cava Santa Clara, se encargó de poner de relieve las excelencias del vino Preto, un tinto joven de estupendos matices «que tiene muchas posibilidades ya que se empareja bien con pescados, como los ofrecidos por La Balinesa, y también con guisos más contundentes. «Es un todo terreno que debe tomarse fresquito, pero sin exagerar, para poder percibir todas sus cualidades». Y para rematar la fiesta todo el pueblo, que salvo raras excepciones todos se personaron en la cata, disfrutó del salmón ahumado, el paté de bacalao y la carne de cangrejo ruso, ofrecida por la Balinesa. La fiesta concluyó con un contundente cocido, poco más puede pedirse.