«La construcción de un nuevo órgano para la Catedral es ya una realidad»

Samuel Rubio | Tras veintidós años al frente del Festival de Órgano Catedral de León y veinticinco de lucha constante por conseguir un instrumento digno, al fin puede anunciar que muy pronto dará comienzo su construcción

Publicado por
MIGUEL Á. NEPOMUCENO | texto
León

Creado:

Actualizado:

Lleva 22 años como director del Festival de Órgano Catedral de León y un cuarto de siglo luchando por conseguir el objetivo para el que fue creado este magno acontecimiento musical: un nuevo órgano para el primer templo leonés. Han trascurrido 25 años y del ansiado instrumento aún no se ha visto ni un pedal, pero parece que ahora las cosas han cambiado de forma drástica y Samuel Rubio se muestra eufórico ante esa perspectiva: «Para algo, dice, han tenido que servir estos 25 años de espera y la mejor forma de conmemorarlos es anunciando que se ha dado definitivamente luz verde para que den comienzo las obras para su construcción bajo el asesoramiento de los más prestigiosos organeros de Europa». Con estas rotundas palabras que sin duda marcan un antes y un después en la historia del Festival de Órgano, Samuel Rubio inicia esta entrevista con la confianza que le otorga el ver que el esfuerzo realizado, salpicado de negativas, luchas, sinsabores y suspicacias se ha convertido en una exultante realidad de la que todos los leoneses debemos sentirnos partícipes y orgullosos. -Nos gustaría que hiciera una somera valoración de estos veinticinco años transcurridos. -Hablar de veinticinco años es hablar de toda una vida. Una experiencia, vital, humana, de sensibilidad, increíble. Y digo aventura porque era algo que no sabíamos en lo que iba a acabar. Era como entrar en un bosque en el que no podíamos retroceder porque la entrada ya no la conoces. ¿Perdido?, pues no, pero como toda aventura humana, desconocida y apasionante y a mi me apasionan estas aventuras. Poco a poco fuimos pergeñando todo el potencial cultural que encerraba y comenzamos abriendo el camino para que todo aquello tuviera continuidad, pero sobre todo tuviera un poso cultural que dejara constancia a las generaciones venideras de que con ilusión, esfuerzo y voluntad las empresas más increíbles pueden hacerse realidad. -Lo más asombroso de toda esta aventura, iniciada en -1983-, era no sólo traer a León a la flor y nata de la interpretación organística, sino buscar apoyos para la construcción de un nuevo órgano. -En efecto, esa fue la filosofía de su creador, el maestro Gutiérrez Viejo, pero pronto, tres años después, motivos personales le hicieron abandonar el proyecto por creerlo inviable y le impulsaron a dejarlo. Fue entonces cuando yo tomé el relevo. Ante mi asombro la respuesta del público, que ya había sido unánime desde el inicio, se hizo multitudinaria y cada año que trascurría la afluencia al mismo era cada vez mayor hasta dejar pequeña la Catedral. -¿Qué significó para el aficionado leonés un Festival como ese cuando no se estaba acostumbrado a escuchar más que algunos conciertos aislados? -Fue un revulsivo que conmocionó a la sociedad leonesa y convirtió al Festival en cita obligada cada otoño en la Catedral. Hay que tener en cuenta que León no tenía Auditorio, no había festivales de música como ahora, ni apenas conciertos por lo que traer a la Catedral a las mejores orquestas, directores, solistas, grupos de cámara, cantantes, etc, además gratuitamente, fue como salir de la caverna a la luz. Ahora las cosas han cambiado de manera asombros y contamos con tres festivales, un Auditorio y numerosos cursos del más alto nivel, además de infinidad de manifestaciones musicales que a lo largo del año enriquecen la vida cultural leonesa. Los comienzos quedan como demasiado lejanos, como irreales y utópicos, pero así era y ese es el verdadero legado que ha dejado y está dejando el Festival de Órgano. Ahora si que ya se puede decir que esta aventura debe de ser para siempre, que no se puede parar, porque el público y los aficionados lo demandan. Se ha creado la necesidad y esta necesidad ha dado lugar a una sociedad más musical que la que había hace 25 o 30 años, y todo esto se debe, sin falsa modestia, al festival de Órgano. -En estos veintidós años al frente del Festival parece que las cosas no han cambiado en lo que se refiere a ver plasmado físicamente un nuevo órgano que sustituya al obsoleto que existe actualmente ¿tendrá que pasar otro cuarto de siglo para que al menos veamos colocado un tubo? -Nada de eso, dice sonriendo, afortunadamente las cosas han cambiado para el Festival en este aspecto y muy pronto podré anunciar, tal vez el día de su apertura, el próximo 19 de septiembre, que se ha dado luz verde para que comience la construcción de un órgano nuevo. El principal valedor, el Cabildo, se ha sensibilizado y ha comprendido que el primer templo de la ciudad con una historia de más de ochocientos años, no puede seguir con ese órgano que no sirve ni para la liturgia porque muchos registros se agarrotan y enmudecen, el pedalero no responde¿ Por otra parte tanto instituciones locales como entidades privadas han visto que si aúnan esfuerzos el coste del instrumento sería irrisorio, una orquesta cuesta mil veces más y con el órgano tendríamos para otros mil años, además de que León y su primer templo podrían contar con un instrumento acorde con su categoría, que sea útil no sólo para los servicios sino para que a su alrededor se organicen, además de conciertos de alto nivel, seminarios, cursos, conferencias, donde importantes musicólogos, organistas, e intérpretes en general tengan como uno de los referentes musicales de Europa a León y su Catedral. La primera fase de este magno proyecto ya se ha conseguido con el cerca de millar de conciertos que se han programado en este cuarto de siglo de vida tanto León como en la provincia, al que hay que añadir las ediciones de obras inéditas y los estrenos absolutos que se han llevado a cabo, pero aún falta esa otra parte tan importante como es concatenar cursos y seminarios, música e intérpretes en la propia Catedral en torno a un instrumento que merezca la pena porque lo que se está haciendo allí también es muy importante. Si nuestros antepasados nos han legado un patrimonio artístico único ¿es que nosotros no vamos a ser capaces de mantenerlo, incrementarlo y enriquecerlo en la medida de nuestras posibilidades? -¿Podemos decir entonces, con el máximo de garantía, que la Catedral va a tener su órgano para el año próximo? -Desde luego. Una vez iniciada su construcción, el resto será el tiempo que tarden los organeros en concluirlo e instalarlo. Pero habrá órgano muy pronto. -¿Y dónde se ubicará? -Eso lo determinará Patrimonio, pero el lugar es ya lo de menos. Se habló en colocarlo en el mismo sitio que el actual, que no estaría mal, pero, repito, eso ya no nos corresponde a nosotros el decidirlo. -Como en toda empresa ambiciosa y aventurera el festival ha pasado por momentos terribles, que parecían ir a dar al traste definitivamente con él, al lado de otros tan gratificantes que sólo por ellos merecía la pena continuar. ¿Recuerda alguno de ellos? -Uno de los peores momentos fue con motivo de la celebración de Las Edades del Hombre cuando hubo que cerrarse la Catedral al culto y se tuvieron que llevar los conciertos por algunas de las iglesias de León. Luego fuimos a San Marcos y eso salvó un poco la situación porque lo que no se podía hacer es que se suspendiera ese año el Festival. Era peligroso. -¿Y en el aspecto económico cuál fue el peor año? -Ahí debo apresurarme a decir que económicamente el peor año son todos. Y debo decirlo con dolor que no me cabe en la cabeza que un Festival consolidado, prestigioso, que las instituciones comprueban que es una actividad importante para la ciudad, no se impliquen más. Por qué Samuel Rubio tiene que ir cada año a las puertas de ellos a pedirles subvenciones para saber si se puede o no celebrar el Festival. Pienso que si ellos lo valoran deberían ser ellos quienes nos lo dijeran y se interesasen por él. Hace dos años tuve que salir a los medios anunciando que debido a los impagos por parte del Ayuntamiento el Festival no podía seguir ya que no se podía pagar a los intérpretes contratados. Afortunadamente los políticos reaccionaron y gracias a Dios estamos aquí. Estamos actualizados en los pagos pero eso no da seguridad de futuro. -¿Y es suficiente la ayuda de las instituciones? -No. Y me apresuro a decir que no quiero esas ayudas multimillonarias que hay en otros festivales de España, no. Lo que deseo es que se valore lo que se hace lo suficiente como para continuar. Porque si la vida sube lo lógico es que los caché de los intérpretes suban y el Festival debe seguir naturalmente esa tónica para poder hacer frente cada año a los gastos manteniendo la calidad. -¿Sería viable cobrar una pequeña cantidad al público para ayudar a sufragar gastos? -En cualquier sitio por el que caminas por estos mundos te cobran por todo. Si vas a escuchar un concierto en una iglesia o Catedral, si quieres ver un cuadro, si quieres entrar al mueseo, por todo tienes que pagar. En León escuchar un concierto del Festival de Órgano siempre es gratis. ¿Es que somos más papistas que el Papa?, ¿Más puros que nadie?, ¿o somos un poco tontos?. De momento la normativa está así, pero puede cambiar porque es dialogable. -Con respecto a las actuaciones, ¿hubo alguna anécdota que recuerde y que merezca la pena destacar? -Hubo muchas pero en este momento la primera que me viene a la cabeza es la que sucedió con la gran soprano Edith Mathis y la Sinfónica de Galicia. El día de su actuación hacía un frío tremendo en la Catedral y minutos antes del comienzo Víctor Pablo Pérez, el director de la formación gallega, me dice, que posiblemente haya que suspender el concierto porque Edith no puede cantar con el frío que allí hacía. Fue como si se abriera el suelo y nos tragara. ¿Qué podíamos hacer? Fuimos a la sacristía a hablar con ella y suplicarle casi de rodillas que por favor no cancelase el concierto porque sería una catástrofe para el festival. Ella, que era una gran profesional, se nos quedó mirando dubitativa y dijo: «Cantaré y lo haré por este magnífico templo y por este público que se lo merece. Y cantó como ninguna. Fue emocionante pero también nos dio un susto de muerte. Otra anécdota fue cuando Jordi Savall estaba interpretando Las Vísperas de Monteverdi y al terminar el concierto el público entusiasmado comenzó a tirarle los claveles que habían quedado por los bancos de la Catedral de las bodas celebradas unas horas antes. Otra muy graciosa fue la que le sucedió al gran director Eduardo López Banzo en Fabero. Como nadie había advertido al público que no aplaudiera hasta que se terminase el mismo pues la gente lo hacía cada poco. Al ver este desaguisado López Banzo se dirigió al público y le dijo: «Miren, si yo no me levanto es que el concierto no ha terminado y por lo tanto no tienen que aplaudir porque continúa. Así que fíjense en mi y no aplaudan hasta que me levante. Se sentó y el concierto continuó. Pero en un momento, el concierto se detuvo mientras Banzo metía y sacaba registros y preparaba el positivo. Ante aquel silencio y al ver que nadie decía nada, una de las señoras presentes se levantó de su silla y dirigiéndose a Banzo le dice: «Oiga señor director, ¿podemos aplaudir ya? Lo que provocó la hilaridad de Banzo y de los presentes. Pienso que esta es otra labor del Festival, la de educar a la gente en la música, y eso es tarea nuestra que se está consiguiendo a lo largo de todos estos años. -¿Hacia adonde va el Festival de Órgano? -Creo que el Festival es muy importante para esta ciudad y ha llegado a unos niveles que si no existiera habría que inventar algo parecido. ¿Hacia adonde va? No lo sé pero lo que si tengo muy claro es hacia adonde deseo que vaya. Para mi nada sería más gratificante que escuchar a un músico austriaco, alemán, francés, nortemamericano o inglés, decir me voy este verano a León porque en su Catedral hay un master de interpretación de órgano impresionante que no encuentro en otros lugares. ¿Por qué tenemos que salir nosotros a buscarlo cuando podemos tener aquí el mejor. No somos menos que nadie pero a veces nos sentimos acomplejados ante una cultura europea que nos ha sobrepasado porque nos hemos dormido. Por lo tanto el festival debe de ir hacia una meta cultural constante que nunca consigamos. No sólo el programar un concierto tras otro, que si no está mal no debe de ser el fin del festival. Eso, con dinero, cualquiera lo podría hacer. Lo más importante, creo yo, es dejar un poso cultural a las generaciones venideras cubriendo esas necesidades musicales y culturales que el individuo tiene, de tal manera que León sea ese centro musical con el que siempre hemos soñado y sólo con el nuevo órgano se puede conseguir. Hay que ir hacia delante y lo más importante es que el motor sea el Cabildo, la máquina que nos guíe, no sólo en la construcción del instrumento, la cultura lo está pidiendo a gritos, el culto, ya que culto y cultura han ido siempre juntos por qué tenemos que separarlos ahora. Por tanto me gustaría, que el Cabildo fuera ese motor y las instituciones quienes apoyaran esa iniciativa. Ahora tengo la certeza de que el Cabildo está por la construcción del órgano, de que su ubicación es lo que menos importa porque la Catedral no es grande en dimensiones y no tendría demasiada importancia esto. Que se retoma la pared sur como excelente ubicación que lo es, bien, que no se puede retomar y se instala donde el actual porque hay unas normas establecidas de tipo patrimonial o religioso, pues bien también, eso todo es hablarlo. Lo que me importa es que se haga y se haga ya como así va a ser.

Cargando contenidos...