Las tropas españolas en Afganistán son blanco de 1.200 terroristas, según el CNI
La Otan pidió a España e Italia una respuesta para combatir a la insurgencia: más soldados al oeste del país ante el previsible aumento de los ataques
Chacón y José Julio Rodríguez, en su reciente visita a las tropas españolas en Kabul.
Los 300 soldados españoles desplegados en la cada vez más inestables provincia afgana de Bagdhis son objetivo para cerca de 1.200 terroristas, según los informes del Centro Nacional de Inteligencia. Esta provincia, tan grande como Cáceres, cuenta con unos 415.000 habitantes y es un punto estratégico en el voluble mapa de Afganistán. Su angosto territorio y su situación geográfica -”es línea de paso entre el norte y oeste, frontera con Turkmenistán y carretera de acceso a Irán-” han convertido a Badghis en el epicentro de la insurgencia.
En mayo del 2005, cuando España estableció un equipo de reconstrucción provincial en un céntrico parque de la ciudad de Qala i Now, capital de Badghis y con una población aproximada de 20.000 habitantes, prácticamente nadie hablaba de los rebeldes. Cuatro años y medio y decenas de incidentes después, la inteligencia española muestra sin ambages su preocupación: en las peladas montañas de la zona hay cuatro rebeldes armados por cada soldado español.
Mandos de la Otan desplegados en Kabul justifican el incrementado de la violencia en la región oeste por la presión militar de los aliados al sur del país, territorios comandados por Estados Unidos y Gran Bretaña. Las diferentes ofensivas han hecho que los insurgentes se hayan replegado de forma progresiva a las provincias de Farah, Herat (liderada por Italia pero con apoyo de España) y Badghis.
Lejos de arreciar, los mandos aliados aseguran que en esos lugares se difunde propaganda contras las fuerzas internacionales para captar nuevos insurgentes, por lo que los ataques tienen visos de aumentar. De ahí que la OTAN ya planteara hace meses un aumento de efectivos. A lo que españoles e italianos han respondido ahora. Italia desplegará 1.000 militares más a los 3.000 que ya dispone, mientras que España aportará más de medio millar a los 1.000 actuales.