Zapatero visitará de nuevo a Obama el 4 de febrero

El presidente es el invitado de honor del «desayuno de oración» de Washington

Publicado por
P. DE LAS HERAS | viena/bratislava
León

Creado:

Actualizado:

El presidente del Gobierno ha sido invitado a participar en el Desayuno de Oración Nacional del 4 de febrero. El acto, de origen religioso, es ya un foro político, económico y social del que son anfitriones los miembros del Congreso, pero aún conserva parte de su vocación inicial. De hecho, quien lo organiza es la Fellowship Foundation una organización cristiana conservadora. El acontecimiento central de esta jornada -”«significativa y singular», en palabras del jefe del Ejecutivo español-” es un discurso matinal ofrecido, desde hace años, por el presidente de Estados Unidos y, otro más, a cargo de un invitado cuya identidad se mantiene en secreto hasta el momento justo de su aparición ante los invitados. Salvo este año, en que la prensa española ha hecho saltar por los aires una tradición de años.

El papel co-estelar ha recaído en años anteriores en reconocidos católicos como el ex primer ministro británico, Tony Blair, el cantante de U2, Bono, o la madre Teresa de Calcuta. Todos ellos incluyeron en sus discursos referencias a la fe como elemento vital en sus vidas. Blair aseguró: «Para billones de personas, la fe motiva, galvaniza, compele e inspira, no a excluir sino a abrazar; no a provocar conflicto sino a intentar hacer el bien. Eso es fe en acción».

Fue el propio presidente estadounidense quien explicó, ante los algo más de 3.000 invitados de todo el mundo reunidos en el hotel Washington Hilton, que el origen de este acto se remonta a la Gran Depresión, cuando abrumados por los altos índices de desempleo y pobreza, los líderes de la comunidad de Seattle, decidieron hacer «algo más» por aquellos que más sufrían y se reunieron para rezar, sin importar la afiliación religiosa de cada cual. Después su actuación se extendió por las principales ciudades del país.

El hecho de que Zapatero acuda a esta celebración resulta llamativo, pero él mismo desestimó ayer el carácter religioso del evento. «Me sorprende la capacidad para interpretar una invitación, el origen de ese acto y la voluntad del presidente Obama -”dijo enérgico-”; creo que son los que invitan los que tienen que interpretar y desde luego no voy a ponerme yo en su lugar y espero que nadie lo haga».

Cargando contenidos...