Moratinos admite que pidió a Chávez sólo información y no explicaciones
El Gobierno intenta comtemporizar con Venezuela tras la acusación judicial de los vínculos con ETA; el ministro no responde a los desafíos vertidos desde Caracas
El Gobierno intentó rebajar el tono de la polémica con el presidente venezolano, Hugo Chávez, a propósito de los presuntos vínculos de las autoridades de ese país con ETA. El ministro de Asuntos Exteriores se negó a responder a los «desmesurados» comentarios del gobernante latinoamericano y precisó que lo importante es que Caracas se ha comprometido a colaborar para esclarecer si existen esos lazos apuntados en el auto del juez Eloy Velasco. «Cabeza fría», reclamó el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, y los socialistas se aplicaron el cuento. Miguel Ángel Moratinos reclamó no perderse en discusiones «semánticas» sobre el significado de pedir explicaciones o pedir informaciones. El ministro indicó que en sus conversaciones con Chávez y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, recabó «información» y que la respuesta de sus interlocutores fue satisfactoria pues «negaron todo tipo de connivencia» con ETA y «prometieron cooperar» para aclarar el asunto.
La polémica surgió a raíz de que José Luis Rodríguez Zapatero dijera desde la ciudad alemana de Hannover el pasado lunes que había exigido «explicaciones» a Chávez sobre esos presuntos vínculos con la organización terrorista; y el presidente venezolano aclara dos días después que el ministro de Asuntos Exteriores español no le pidió «ninguna explicación» y «nada» tenía que informar sobre las actividades de ETA en su país. Moratinos consideró irrelevante esa «dialéctica» porque lo sustancial es que Venezuela está dispuesta a colaborar y «el asunto está encauzado».
«Bravatas imperialistas». El jefe de la diplomacia admitió, no obstante, que todavía no ha recibido ningún dato del Gobierno latinoamericano, aunque espera que «conteste» a su demanda de información. Fuentes gubernamentales restaron también importancia a «las bravatas antiimperialistas» de Chávez y sus alusiones a las complicidades entre «el viejo imperio», España, y el «nuevo imperio», Estados Unidos, para desestabilizar a «la revolución bolivariana» con acusaciones «insidiosas». El Gobierno quiere imponer la tranquilidad en este asunto porque, con independencia de la buena salud de las relaciones bilaterales con Venezuela y los fuertes intereses económicos de España en ese país, el juez de la Audiencia Nacional no ha hecho ninguna imputación al Ejecutivo de Caracas que motive la adopción de medidas diplomáticas.
El portavoz socialista en el Congreso y juez en excedencia fue didáctico y aclaró que Velasco «no declara probado» que las autoridades de Venezuela colaboren o hayan colaborado con ETA y las FARC de Colombia sino que ha apreciado que hay indicios de esa relación.