La acusación pide que se investigue la ayuda de Cepsa a la Universidad de Nueva York
Los abogados Antonio Panea y José Luis Mazón, que se querellaron contra Baltasar Garzón por los cobros recibidos durante su estancia en la Universidad de Nueva York, se dirigieron ayer al Tribunal Supremo para pedirle que Cepsa informe sobre los 100.000 dólares que donaron a dicha Universidad en el 2005.
Así manifiestan en un escrito dirigido a la sección segunda de este tribunal, en el que también han señalado que por entonces Cepsa estaba participada por el Santander en un 35,9%, y que los 100.000 dólares del donativo son «una cuantía sustancialmente coincidente con los honorarios percibidos por el querellado en el período de marzo a diciembre del 2005». Panea y Mazón también destacan que el donativo se hizo «para unas conferencias sobre terrorismo y seguridad» en las que Garzón era ponente, y que el receptor del dinero fue el centro de derecho y seguridad de la Universidad de Nueva York, organismo que se encargaba de pagar el sueldo al juez de la Audiencia Nacional en el 2005 y el 2006.
En el escrito también se señala que el vicepresidente de Cepsa en ese año era Alfredo Sáenz, actual consejero delegado del Banco Santander y «mano derecha de Botín», según los letrados. En enero, el Supremo admitió a trámite la querella por prevaricación, cohecho y estafa contra Garzón presentada por estos dos abogados, que relacionaron la percepción de 302.000 dólares -"160.000, según el juez imputado-" con la decisión de éste de no admitir a trámite posteriormente una querella contra directivos del Santander.