La suerte está echada
Análisis | f. ramos
E l presidente de la Cámara de Comercio, Manuel Lamelas Viloria, se reunió con el alcalde y, a su manera, le prometió casi amor eterno. «Hemos venido a ofrecernos en el mandato que les queda y en la renovación que les toque, que sería deseable, puesto que conocemos la manera de funcionar del Ayuntamiento y tenemos que decir que francamente bien», aseguró hace apenas dos semanas Viloria, que no contento remarcó su apoyo al mandato del alcalde Francisco Fernández con un «hemos hecho cosas importantes con él. Si tenemos la suerte de que tengan la continuidad, algunos proyectos que hay se van a continuar o rematar».
La reacción del PP no se hizo esperar y reprobó públicamente las manifestaciones del presidente de la Cámara y le reprochó que apoyará más a Francisco Fernández que a las muchas empresas que están padeciendo la crisis económica. Pero, Lamelas sabe que le debe mucho al PP y, sobre todo a la Junta, por eso se apresuró a negar lo que había dicho, a culpar al mensajero que no supo entenderlo y lo malinterpretó. «Que no, Manolo, que te he escuchado», le respondió la voz al otro lado del teléfono.
Ahora surge el Ifycel, una institución inoperante por la que la Cámara no ha hecho más que recibir dinero, casi siempre de la Junta de Castilla y León, que gobierna el PP, el gran rival Partido Socialista de Francisco Fernández, aunque parece que Lamelas lo olvidó cuando ligó su suerte y, sobre todo la de los proyectos de la insitución cameral que preside, a la continuidad de Fernández. Desde el PP mandan un mensaje claro a Viloria y parece que la suerte ya está echada para el instituto ferial de León, una entelequia que hiberna en los bajos del campo de fútbol.