El PP madrileño entierra el hacha de guerra y cierra filas con Rajoy
La normalidad se instala en el PP madrileño, al menos en apariencia. El famoso derbi que tanto denostaban otros dirigentes periféricos pierde fuelle. Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón escenificaron ayer una paz que, más allá de que sea definitiva o no, sirve para refrendar la unidad del proyecto en torno a Mariano Rajoy.
El líder de los populares no sólo unió ayer al alcalde de Madrid y a la presidenta de la Comunidad, dos verdaderos «enemigos íntimos», sino que aupó al mismo pedestal a Manuel Cobo, vicealcalde madrileño suspendido temporalmente de militancia del PP por, precisamente, arremeter contra Aguirre durante el proceso de aterrizaje de Rodrigo Rato en Caja Madrid. Una fotografía de familia impensable hace apenas unas semanas, cuando la «lideresa» reclamaba poco menos que la expulsión de Cobo tras considerarse insultada por el número dos de Gallardón. El alcalde de Madrid, no obstante, consideró que una instantánea de los tres juntos «ya no es noticia».