El Gobierno quiere ofrecer una imagen de credibilidad
José Luis Rodríguez Zapatero llega a su quinta -˜selectividad-™ como presidente del Gobierno con malos mimbres. Nunca la confianza de los españoles en su capacidad para dirigir los designios de España había sido tan baja y nunca su palabra había sido tan puesta en cuestión por el conjunto de los grupos parlamentarios. El jefe del Ejecutivo se ha marcado ahora el objetivo de rehacer su discurso para recomponer relaciones y el Debate sobre el estado de la Nación es, según sus colaboradores, el primer peldaño de una escalera que acabará en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.
En el Gobierno se insiste en que lo que ocurra en esta sesión marcará «un antes y un después», pero en realidad nadie espera grandes sorpresas. Lo que Zapatero pretende es saldar el déficit de credibilidad que ya arrastraba desde que, en el arranque de la legislatura, se empeñó en negar la crisis. El afán del jefe del Ejecutivo en estos momentos es elaborar una imagen de fiabilidad. Por eso las líneas maestras de su discurso se asentarán sobre la reforma del sistema de pensiones, la del mercado laboral, la del sistema financiero y la del sector energético.