La venta de una parcela a Tráfico es la «tabla de salvación» para el consorcio

León

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La venta de una parcela a la Dirección General de Tráfico, por importe de 700.000 euros, es la «tabla de salvación» a la que se agarra el Consorcio Intermunicipal para la Gestión del Polígono Industrial de León, Onzonilla y Santovenia de la Valdoncina.

Con esta operación «estaríamos en disposición de hacer un calendario de pagos», admite el presidente, Miguel Ángel Fernández Cardo, para quien la solución pasa por concretar, además, «los servicios que debe prestar el consorcio y los que deben asumir las empresas. No se entiende que los empresarios no participen más y realicen aportaciones en la gestión del consorcio».

Pero hasta septiembre no habrá respuesta. Durante los últimos seis meses, asegura Cardo, «nos hemos dedicado a arreglar los temas administrativos relativos a esta parcela, que actualmente ya está registrada y en disposición de ser vendida».

Se trata de la parcela B1, que se encuentra dentro de la segunda fase del polígono, y que, con una superficie de 20.000 metros cuadrados, está destinada a dotaciones para el área industrial. La parte que se pone en venta son 8.000 metros cuadrados, superficie por la que la Dirección General de Tráfico mostró interés para poner en marcha en León un centro de formación.

«Tenemos dos soluciones: vender la parcela o liquidar el consorcio», recalcó el presidente, para quien la situación actual es una «mala herencia» resultado de que «se tomaron decisiones gravosas para los ayuntamientos, pero no para los beneficiados, las industrias».

En concreto, apunta a una revisión de la tasa del agua, que actualmente se cobra a 0,20 euros el metro cúbico frente a los 0,64 euros que cuesta el metro cúbico de agua a los consumidores domiciliarios. Esta diferencia de precio es la que hace que los empresarios no estén dispuestos a conectarse al servicio de traida de aguas de León, opción que planteó el presidente del consorcio cuando en el mes de junio se produjo la avería en el depósito de agua, que dejó sin servicio del líquido potable a las industrias.

Liquidación, solución final. La liquidación del consorcio, que es la solución más extrema, supondría que cada ayuntamiento se haría cargo de la prestación de servicios en la parte proporcional al terreno del polígono correspondiente a su municipio.

«León es el que menos terreno tiene en este polígono y no puede ser otro agujero económico para que los empresarios no estén satisfechos», recueda Cardo. Además, tendrían que repartir la deuda a partes iguales.

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León, asegura, aportará «de inmediato» 35.000 euros para cubrir servicios básicos municipales como la luz y la recogida de basuras. «El consorcio tiene que asumir las obligaciones propias de los ayuntamientos, pero no prestar más servicios de los que se prestan a los vecinos de León porque no es justo. Durante muchos años ha estado mal atendido y generado una deuda sin freno», agrega.