El fuego sigue vivo tras haber arrasado más de mil hectáreas

Las llamas alcanzaban ayer grandes dimensiones, alejadas ya del pueblo de Arnadelo.

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m. j. alonso | arnadelo / oencia
León

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El incendio que, desde hace más de cinco días, arrasa los montes de Barjas y Oencia es, sin lugar a dudas, el más voraz del verano en la provincia. Más de 125 efectivos -"entre los servicios de Medio Ambiente y Protección Civil de la Junta y miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME)-" participan desde ayer en las labores de extinción, después de que el fuego se recrudeciera el jueves amenazando la tranquilidad del pueblo de Arnadelo (Oencia). No obstante, aunque el nivel 2 de emergencia continúa activo y ya han ardido más de mil hectáreas, las poblaciones acechadas -"Arnadelo y Los Mazos-" han dejado de correr peligro.

El técnico del Servicio Territorial de Medio Ambiente, Anastasio Cabreros, relató ayer la difícil situación a la que tuvieron que enfrentarse cuando el fuego se colocó a escasos 950 metros de Arnadelo. Un frente que quedó controlado en torno a las 13.00 horas, aunque se mantiene activo. Pero este no fue el único foco, otros dos cobraron fuerza en el flanco oeste, con vistas al pueblo de Oencia. Allí se centraron los mayores esfuerzos durante la tarde, ya que la complicada orografía del terreno hace casi imposible la entrada de máquinas. «Esta es la razón principal de por qué llevamos cinco días con este incendio. No ha sido un problema de viento ni de falta de medios. Se hace imposible mantener a la gente en pie en algunas zonas», apuntó el técnico forestal. Fue precisamente esta característica del terreno la que hizo que a última hora de ayer se recrudeciese el frente en dirección a Mosteirós, el más preocupante ahora.

Dos helicópteros, un bulldozer y dos autobombas fueron los únicos vehículos que pudieron acceder a la zona del fuego. El resto, trabajo manual del personal desplazado. «Es prácticamente imposible meter más medios en estas laderas. La orografía no nos permite mecanizar los trabajos y tenemos que ir con mucho cuidado porque una pequeña parte vegetal incandescente puede caer al vacío y provocar otro incendio de difícil acceso», explicó Cabreros.

Por el momento, una reducida mata de acebo, de las pocas que quedan en los montes de Oencia, ha salvado la situación. No han corrido la misma suerte importantes robledales de la zona, aunque la inmensa mayoría del terreno quemado es matorral.

El fuego permanecerá activo varios días más, al menos estas fueron las previsiones apuntadas ayer por el delegado territorial de la Junta, Eduardo Fernández. No obstante, si las condiciones son normales, el operativo desplazado ya debería tener controlado hoy el perímetro, según informó el técnico de Medio Ambiente, aclarando primero que «es bastante arriesgado pronunciarse en cuanto a tiempos».

Lo que dicen los vecinos. «La gente estaba muy nerviosa, hubo vecinos que tuvieron que salir del pueblo por culpa del humo», aseguró uno de los habitantes de Arnadelo mientras observaba como un helicóptero recogía agua de la playa fluvial -"asentamiento temporal de los 50 efectivos de la UME-". En el pueblo, afirmaron no entender cómo se ha podido llegar a esta situación y reconocieron que el jueves por la tarde pasaron miedo al ver el frente de las llamas cerca de las casas. «En toda la tarde no hubo aquí ningún helicóptero», denunciaron.

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Con el susto presente, los vecinos de Arnadelo contemplaron ayer el desastre del fuego.