Zapatero vincula la salida de la crisis a la aprobación de los Presupuestos
El presidente del Gobierno ofrece ser «muy receptivo» a las propuestas de los grupos parlamentarios que apoyen las cuentas públicas para el próximo 2011
Zapatero saluda al emperador Akihito, quien le recibió ayer en Tokio.
La negociación presupuestaria persigue a José Luis Rodríguez Zapatero vaya donde vaya, y su último día de la visita a Japón no fue una excepción. El presidente del Gobierno intentó desvincular el éxito o fracaso de los Presupuestos de su suerte política. Lo importante, vino a decir, no es la continuidad de la legislatura o el anticipo electoral, una hipótesis de la que no quiere ni oír hablar, sino la salida de la crisis y el afianzamiento de la economía. El rechazo al proyecto de cuentas públicas abocaría al jefe del Ejecutivo a disolver el Parlamento y convocar elecciones legislativas, pero ese contratiempo político sería un mal menor en comparación de los efectos que tendría en los mercados financieros, según el análisis que hizo ayer en Tokio el presidente del Gobierno.
Con los Presupuestos, a juicio de Zapatero, España se juega una buena parte de su credibilidad internacional en unos momentos en que se aprecian los primeros signos de que se remonta el bache económico. El presidente del Gobierno se refería a la revalorización de la deuda española y la facilidad con que se han colocado los títulos en las últimas subastas, así como a las cifras de reducción del déficit público en los primeros siete meses del año. Unos datos que permiten pensar en que se puede cumplir el objetivo de dejar este año los números rojos en el 9,3% del PIB para llegar al 3% en 2013.
1397124194 Necesidades. «La economía española necesita los presupuestos, las reformas necesitan los presupuestos, la austeridad fiscal y la reducción del déficit necesitan los presupuestos», sostuvo el jefe del Ejecutivo antes de emprender el viaje de regreso a España. Ante una empresa de este calado, reclamó a las fuerzas políticas acabar con las pequeñeces y el cortoplacismo. Aprobar los Presupuestos, añadió, es un asunto de «interés general» para España porque está en juego consolidar la recuperación y poner en marcha las reformas estructurales. En este contexto, dejó entrever, la continuidad del Gobierno es un elemento secundario.
Pidió, por tanto, que no se planteen negociaciones «tácticas» o «partidistas» para arrancar este o aquel compromiso inversor del Gobierno. Garantizó, no obstante, que será «muy receptivo» a las propuestas de los grupos parlamentarios que estén dispuestos a apoyar los Presupuestos. Un mensaje dirigido, sobre todo, al PNV, única fuerza junto a Coalición Canaria con las que los socialistas mantienen contactos para pactar las cuentas del próximo año. Pero esta generosidad, puntualizó, tiene un límite, el que marca la Constitución.
Zapatero no quiso entrar en la letra pequeña de las conversaciones abiertas con los nacionalistas. Sí aludió a la ruptura de la caja única de la Seguridad Social para ceder la gestión al Gobierno vasco de las bonificaciones empresariales a las cuotas de la Seguridad Social, un dinero que no está territorializado. Recordó que existe una abundante jurisprudencia del Tribunal Constitucional contraria al fraccionamiento del sistema y el Gobierno, avisó, se atendrá a ese criterio.
El PNV pretende que la transferencia de las políticas de empleo a Euskadi vaya acompañada de las bonificaciones a la contratación mediante la reducción de cuotas empresarias a la Seguridad Social, un elemento que según diversos expertos rompe la caja única de la Seguridad Social. Una opinión que comparte el PP y también el lehendakari del Gobierno vasco, Patxi López.