Rajoy liga la elección de Rubalcaba a una apuesta por la «radicalización»
Cree que Zapatero busca «generar tensión» y promete apostar por la moderación
Rajoy saluda a un grupo de asistentes al acto político del PP en Linares.
Que no le tiemblan las piernas con la ofensiva política de primera magnitud que prepara el PSOE. Ese el mensaje que día tras día repite el presidente del PP, Mariano Rajoy, desde que José Luis Rodríguez Zapatero remodeló su Gobierno y convirtió a Alfredo Pérez Rubalcaba en su hombre fuerte. En un acto de su partido en Linares (Jaén), el líder de la oposición aseguró que los socialistas pretenden «generar tensión» convencidos de que así lograrán dar la vuelta a las encuestas. «Si quieren radicalizarse, que lo hagan -”señaló-”; nosotros a nuestro libro».
Con la moral alta por el sondeo que ayer publicó El Mundo, y que lo sitúa a trece puntos de Zapatero, con un porcentaje de voto mayor que el que dio a José María Aznar la mayoría absoluta, Rajoy insistió en que no hay motivo alguno para modificar una estrategia que le ha dado tanta ventaja. Hasta ahora el líder del PP ha optado por dejar que los focos abrasen al presidente del Gobierno. Y así piensa seguir.
La importancia que da a la remodelación del Gobierno no es, aún así, tan nimia. De hecho, se molestó en dar réplica a las andanadas que el viernes lanzó contra él Rubalcaba, en su estreno como ministro Portavoz, empleando un símil náutico. «Se puede pensar que España es un barco y que estamos en una tempestad, es verdad que no estamos solos en la tempestad y es cierto que hay patrón y un rumbo y una tripulación y abajo, en los camarotes hay un conjunto de señores que están disfrutando de la travesía tumbados en la cama: los de arriba somos el Gobierno y los de abajo son los del PP», atizó el nuevo vicepresidente primero.
«El problema es el capitán». Mariano Rajoy devolvió el golpe con una crítica desdeñosa hacia la composición del actual Ejecutivo. «Todavía no se ha dado cuenta de que el problema no es la tripulación, sino el capitán y el rumbo -”ironizó-” y este cambio no ha traído una idea, ni una solución; simplemente se ha limitado a arremeter contra la oposición».
Ante cerca de 5.000 simpatizantes y acompañado por el líder del Partido Popular andaluz, Javier Arenas, alegó que lo que quiere la mayoría de los ciudadanos es un dirigente nacional «que sepa gobernar y que se interese por el empleo y las pensiones y no se caracterice por cambiar el Gobierno cada tres horas».
«Os aseguro -”concluyó el líder de los populares-” que yo no me voy a radicalizar porque no soy así y porque creo que no le conviene a España».