El policía acusado de dar el chivatazo confiesa que estuvo en el bar Faisán

El juez confirma que se vio a Ballesteros tres veces ese día merodeando por la zona

Publicado por
melchor sáiz-pardo | madrid
León

Creado:

Actualizado:

El inspector de los servicios de Información José María Ballesteros, el policía de Vitoria acusado de haberse traslado al bar Faisán para facilitar el chivatazo al aparato de extorsión de ETA, ha confesado en la Audiencia Nacional que efectivamente estuvo en el establecimiento de Behobia el 4 de mayo del 2006, el día en que se produjo la delación policial. Según reveló ayer en un auto el juez que investiga el soplo, Pablo Ruz, el agente al que supuestamente sus superiores enviaron al Faisán, ha reconocido en un interrogatorio reciente que es la persona que en tres ocasiones se observa en las grabaciones que la Policía hizo a las puertas del local entre las 11,00 y las 12,00 horas, el período en el que el supuesto recaudador del impuesto revolucionario, Joseba Elosúa, fue informado de la inminente operación policial.

De acuerdo al informe de conclusiones del inspector Carlos Germán, el responsable de investigar el soplo, Ballesteros fue enviado a Irún por el jefe superior de policía del País Vasco, Enrique Pamiés, y en connivencia con el ex director de la policía Víctor García Hidalgo. Ballesteros, según la investigación, tras localizar a Elosúa en su bar le pasó un móvil de prepago desde el que Pamiés le alertó de la operación contra el aparato de extorsión para no perjudicar el proceso de negociación abierto con la banda en aquel año.

Hasta ahora, Ballesteros sólo había reconocido que se había traslado a Irún, nunca al bar Faisán, para cerrar una cita de Pamiés con un confidente de ETA. Sin embargo, el 14 de febrero el caso dio un giro inesperado.

Vídeo sin cortes. El equipo de Germán entregó a Ruz una cinta, hasta entonces inédita, en la que aparecía en tres ocasiones, durante cinco segundos, cinco segundos y diez segundos, una persona -”que los investigadores identificaron como Ballesteros-” que merodeaba o entraba en el local. Hasta entonces, unos misteriosos cortes en la grabación en momentos claves habían hecho desaparecer al sospechoso. Según reveló ayer Ruz en el auto en el que levanta el secreto de las actuaciones sobre el contenido de esa grabación, que hasta ahora sólo conocía la Fiscalía, el propio juez ordenó a la Policía Científica, al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil y al Centro de Visión por Computado de la Universidad Autónoma de Barcelona la confección de sendos informes periciales antropométricos para confirmar sin género de dudas que el individuo sospechosos era el policía Ballesteros. Los especialistas, tras analizar las imágenes del Faisán y otras del agente, llegaron a idéntica conclusión, era la persona que aparecía en el Faisán el día del chivatazo.

Cargando contenidos...

Ante estas pruebas, el agente no tuvo otra alternativa que confesar, según detalla el juez de la Audiencia Nacional en su resolución. El inspector fue, de nuevo, llamado por Ruz a declarar en la Audiencia Nacional en fechas recientes y en secreto al «objeto de ser interrogado sobre los nuevos elementos aportados a la causa por el equipo investigador -”los fotogramas inéditos del Faisán-”, reconociendo el imputado su presencia física en la totalidad de las imágenes correspondientes a la grabación de los hechos efectuada el 4 de mayo del 2006 (día del chivatazo)».