Una etiqueta de calidad que factura once millones al año y emplea a 300 personas

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a. g. puente | redacción
León

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Con una facturación anual de once millones de euros, el sector amparado bajo el sello de calidad Cecina de León aglutina en estos momentos a veintiuna empresas ubicadas en distintos puntos de la provincia y da empleo a alrededor de 300 personas.

Su producción ronda las 100.000 piezas por ejercicio, de las que cerca de 9.000 llegan a los mercados internacionales. El destino principal es la Unión Europea, sobre todo, Francia, Alemania e Italia, donde consumen el 80% de las exportaciones de este producto. El 20% restante va a países como Rusia y enclaves de Oriente Medio e Hispanoamérica.

Estas cifras revelan la importancia de un sector que busca la consolidación y nuevos mercados, donde la lucha contra el fraude se ha convertido en una bandera para preservar un sello con una potencialidad en pleno desarrollo. Ahora, el plan de expansión a otros mercados se centra en romper las barreras que hasta el momento impiden que la Cecina de León llegue a América del Norte y los países de la zona del Golfo Pérsico y otros ubicados en Oriente Medio.

En estas zonas, por el momento, la importación de carne de vacuno procedente de Europa está prohibida. La conquista de los consumidores estadounidenses, canadienses y mexicanos, unidos comercialmente bajo la protección del Tratado Nafta, es el reto.

El Gobierno español se comprometió ante los productores, el día de la presentación en Astorga del nuevo sello de calidad Cecina de León Reserva, a solucionar estos problemas comerciales a través de acuerdos bilaterales con estos países para hacer posible que el alimento más señero de León rompa estas barreras, como ya ha ocurrido en el caso del jamón.

En ese acto, celebrado el pasado día 6, la directora general de Industria y Mercados Alimentarios del MARM, Isabel Bombal, avanzó que convocará una reunión en Madrid con productores, ministerio y la Junta para analizar estos problemas que impiden que la cecina leonesa pueda ser degustada en todo el mundo.

La historia de la marca Cecina de León se remonta a la década de los años ochenta. Un momento donde el periodista Javier Pérez Andrés, especialista en agroalimentación, animó a un grupo de productores a crear una promotora. La IGP fue aprobada por orden ministerial en 1994 e inscrita en el Registro Comunitario a través de reglamento de 1996. Con la entrada del siglo XXI y la llegada de la nueva junta directiva al Consejo, comenzó la apuesta firme por la consolidación del producto y su sello de calidad.

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Un recorrido que lleva a mayo del 2010, cuando el MARM remitió una solicitud a la Comisión Europea para pedir la modificación del pliego de condiciones centrales en la descripción del producto, prueba de origen, método de obtención y etiquetado, solicitud que ya cuenta con la Protección Nacional Transitoria, un paso que permite ya la utilización del segundo marchamo del Consejo Regulador: Cecina de León Reserva.