Rajoy recuerda a Amaiur que la pelota aún está en el tejado de ETA
Reclama a los independentistas que ejerzan su «influencia» sobre la banda.
El portavoz de Amaiur, Xabier Mikel Errekondo.
Es momento de dejar reposar las cosas, tras el acuerdo político escenificado el martes en el Congreso en el tránsito a la desaparición definitiva de ETA. Mariano Rajoy se topó ayer con dos posiciones divergentes hacia su discurso antiterrorista: el malestar de sectores afines al PP por lo que consideran una muestra de debilidad frente a los violentos y, por otro lado, la presión de la izquierda independentista radical para acelerar, según sus criterios, la «pacificación y normalización» del País Vasco. Y ante el pleno de la cámara baja, el presidente del Gobierno se esforzó en lanzar el mensaje de que su intención es hacer que el mundo de Batasuna baile al ritmo de los demócratas y no a la inversa.
La ocasión de dejar claro que no quiere prisas se la dio el diputado de Amaiur Mikel Errekondo en la primera pregunta que esta formación planteaba en una sesión de control al Ejecutivo. En dos minutos y medio escasos –el tiempo de que disponen los parlamentarios para este tipo de trámites- el dirigente independentista trató de marcar la ‘hoja de ruta’ que, a su juicio, exige el momento. Y llamó al Gobierno a dar pasos para superar lo que llamó, en su lenguaje habitual, las «causas del conflicto». En el guión estarían la legalización de Sortu (sobre la que tiene que decidir el Tribunal Constitucional) y la salida de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado del País Vasco, pero también la entrega de armas por parte de ETA.
Rajoy fue tajante. «Si le preocupa la situación, le sugiero que ponga en juego toda su influencia para que quienes sostienen esa amenaza armada se disuelvan de manera inmediata, voluntaria y sin ninguna condición», espetó. Ni siquiera se molestó en contestar a la propuesta de Errekondo de crear una comisión de víctimas en la que estén representadas «todas las partes implicadas».
Un día después de que su partido dijera ‘no’ a la iniciativa parlamentaria de UPyD para instar a la ilegalización de Bildu y Amaiur, y de lograr en su postura el amparo del PSOE, PNV, CiU , IU y el Grupo Mixto, el presidente del Gobierno se esforzó en demostrar que no se apea por ello de su política de firmeza contra el terrorismo.
Con el respaldo del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, Rajoy aspira a manejar bien los tiempos y a hacerlo con discreción y sin alardes. El ex ministro del Interior recordó ayer en Vitoria, durante el acto de homenaje a Fernando Buesa y su escolta, Jorge Díez, que la situación actual es «compleja» y va a exigir «perseverancia, inteligencia y determinación».
La adaptación del discurso de Rajoy a un escenario en el que ETA ya no asesina y su combate tiene no sólo una dimensión policial sino también política, como aseguró recientemente el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aún encuentra serias resistencias en el ala dura del PP. Pero quienes defienden que es preciso ser conscientes de que esta es una etapa nueva que exige respuestas diferentes ganan terreno.