LEÓN LUCHA POR LA MINERÍA. LA MOVILIZACIÓN SE ENDURECE EN EL BIERZO
Batalla campal a las puertas de San Román con tren y autovía bloqueada
Las escaramuzas entre piquetes y GRS elevan el tono de la movilización.
La movilización minera en el Bierzo se recrudece y creció ayer en intensidad. Al cumplirse el día 19 de conflicto sin atisbar solución, los mineros decidieron no dar un paso atrás y mantener toda la presión de la que son capaces. Como si de una guerra de guerrillas se tratase, colapsaron las dos direcciones de la autovía del Noroeste, bloquearon con barricadas la Nacional VI y dejaron sin servicio la vía del ferrocarril en Bembibre, con la quema de neumáticos y raíles atravesados.
La mañana arrancaba fresca, pero con los ánimos muy calientes. De Asturias se desplazaron trabajadores, que se sumaron a los de Laciana y de las diferentes cuencas del Bierzo. Medio millar de ellos, con la cara cubierta, empezaron su protesta en la estación ferroviaria de Bembibre. Las barricadas lograron su objetivo, quedando cortado el paso de trenes hacia Galicia y León.
De aquí se fueron sin que aparecieran por el lugar los antidisturbios. Los movilizados, pertrechados con piedras, cohetes de gran palenque y petardos, se apostaron en la glorieta de entrada a San Román y a las 11.45 horas, el piquete se plantó sobre el asfalto de la autovía. Sin temor a un atropello hicieron frente con su cuerpo al primer camión que pasaba en cada dirección. Una vez parado le obligaron a atravesar su vehículo y le retiraron las llaves. El colapso hacia Galicia y León fue monumental. De nuevo muchos conductores quedaron atrapados en el caos dentro de sus coches.
«Morir matando»
«De morir, morir matando», gritaba un minero, dando a entender que no pararán en su lucha. A las 12.45 horas, exactamente una hora después de que cortaran la A-6 y la paralela N-VI, llegaron una docena de vehículos de la Guardia Civil y GRS. De inmediato surgió una batalla campal. Los mineros lanzaron piedras con ondas y bombas festivas de gran potencia a ras de suelo desde el puente romano de San Román. Los antidisturbios, pelotas de goma. Pero, eso sí, no entraron en el casco urbano. Y con la noche, tregua.