EL TIJERETAZO AL SECTOR. UNA REDUCCIÓN DESCOMPENSADA

Industria recorta un 35% la producción de carbón leonés, frente al 2% del aragonés

La rebaja de las cantidades extraídas en la provincia duplica la de la minería pública de Hunosa. El Gobierno de Aragón asegura que el ministerio «ha tenido en cuenta» la presión autonómica.

Las minas leonesas son las que están sufriendo los mayores recortes en la producción .

León

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Mientras la minería del carbón leonesa vive inmersa en una espiral de concursos, expedientes de regulación de empleo, rebajas salariales y despidos, las empresas de otras zonas del país están consiguiendo salvar los muebles al menos en lo que a la producción y el empleo se refiere. Al margen de los costes que la extracción de mineral tiene en las distintas zonas, los empresarios leoneses han denunciado que el ajuste del sector que lleva a cabo el Gobierno se está realizando de una forma «totalmente asimétrica» entre las empresas.

La reducción de la producción fijada por el Ministerio de Industria para cada empresa evidencia estas diferencias. Y las reacciones de los políticos en las zonas carboníferas también. Así, por ejemplo, el consejero de Industria de Aragón, Arturo Aliaga, se ha jactado en las últimas semanas de que los esfuerzos del Gobierno aragonés ante el Ejecutivo central han dado sus frutos, y permitirán a las empresas mantener su nivel de empleo.

También en Asturias la presidenta de Hunosa ha defendido el mantenimiento del empleo en las minas, y aboga por desprenderse de un entramado de empresas y sociedades (muchas prácticamente sin funcionamiento, aunque mantienen sus estructuras) para preservar la actividad del carbón.

Ayudas y producciones

El caso es que, frente a un mismo volumen de reducción de ayudas a la producción, el real decreto de restricciones por garantía de suministro sentencia un drástico recorte de las cantidades extraidas de las minas leonesas que no se dan en otras regiones. Sólo respecto al año pasado, se fijan descensos en la producción de las empresas locales que van del 27% de la Hullera Vasco Leonesa al 57% de Carbones San Isidro y María. De media, alrededor de un 35% en la mayor parte de los productores de la provincia.

En cambio, para la Compañía General Minera de Teruel se fija un descenso del 3,5%, se mantiene la producción en la Carbonífera del Ebro y en la Sociedad Minera Catalana Aragonesa la producción se reduce un 2,16%. Para la minería pública, la reducción es del 12,93%; frente al 24,16% de la privada. En total el sector fija este año un descenso en la producción de algo más del 23%.

Si se comparan las cifras con las del 2010, las empresas privadas reducen de media las toneladas extraídas casi un 36%; frente a menos del 20% de la minería pública. Con grandes diferencias. Frente a descensos de más del 40% en Uminsa, Alto Bierzo, Coto Minero Cantábrico o Endesa, por ejemplo; las minas aragonesas reducen en dos años menos del 6% de su producción.

Aragón ha logrado así su objetivo de mantener la producción pese a la reducción de las ayudas, algo que permite su estructura, ya que la extracción de lignitos tiene un coste mucho menor que el de las hullas o las antracitas.

El anuncio de este reparto de los recortes en la producción ha llevado a empresas, sindicatos y Junta de Aragón a felicitarse por el «premio» (como se ha calificado) que les ha concedido Industria, y que asegura su funcionamiento con normalidad hasta final de año y despeja la amenaza de los ERE. En el verano las empresas se habían comprometido con los sindicatos a mantener el empleo si no se rebajaban de forma drástica las producciones. El gobierno aragonés defiende que su minería es más competitiva que el resto, lo que le permite funcionar aunque se reduzcan las ayudas si se pueden facturar las toneladas.

Algo que no se está consintiendo a las empresas leonesas. Es cierto que el coste de producción de las minas locales es más alto, pero también que a la reducción de ayudas se suma un drástico descenso en la producción que también cercena sus ingresos por esta vía.

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El resultado ya está en la calle: expedientes, despidos, preconcursos de acreedores y amenazas de cierre.