Folgueral afirma que huirá de lo «faraónico» y que no gobernará de «brazos cruzados»

El nuevo alcalde adelanta que su proyecto se centrará en «los pequeños detalles», el ahorro y eficiencia.

Nada más pronunciar su primer discurso como alcalde, Samuel Folgueral saludó a los asistentes con los brazos en alto y las manos abiertas.

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M. FÉLIX | PONFERRADA
Ponferrada

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Las primeras palabras de Samuel Folgueral como nuevo alcalde de Ponferrada fueron para el ex regidor socialista Celso López Gavela. Folgueral dijo que esperaba estar a su altura, con acuerdos de gobierno y diálogo. Al esbozar su acción política para los próximos dos años la resumió indicando que su proyecto no consistirá en obras faraónicas y deslumbrantes, sino en los pequeños detalles, el ahorro, la eficiencia y la responsabilidad.

«Podría atosigarles con un discurso grandilocuente de proyectos en tres dimensiones, inauguraciones futuras y brindis al sol; pero lamento decepcionar al que pudiese esperar aeropuertos, palacios y parques temáticos. Ponferrada vive muy lejos de todo eso, pero no se merece carecer de ninguna esperanza y la esperanza está en los pequeños detalles», resaltó.

El nuevo regidor cree que a todos les importa más «la ciudad que vemos al salir de nuestro portal, que la que vemos plasmada en dibujos de cosas que nunca se acabarán». Estima que los ponferradinos esperan a que su Ayuntamiento «baje a la tierra» y que el alcalde y los concejales «se partan la cara por las cosas, que lejos de ser proyectos faraónicos, ya viven entre nosotros». Citó así el Museo Nacional de la Energía, el Campus, la pervivencia de la minería y el Mundial de Ciclismo, como «partes para conseguir que la prosperidad llegue a todas y cada una de las casas de nuestros vecinos».

Explicó que presentaron este plan de gobierno «para decirle al mundo que Ponferrada no se va a cruzar de brazos» y que, «mientras pelea por lo suyo está dispuesta a cuidar de sí misma». «¡Todo por esas pequeña cosas, porque mal vamos si esperamos que el Gobierno de España venga a ayudarnos a reparar una acera!», exclamó.

También dijo ser conocedor de que los medios económicos son muy reducidos. «Por eso apostamos por acabar con un modelo de falsa alegría presupuestaria y de lujos externalizados», apostilló, al tiempo que aludía a conceptos como el ahorro, la eficiencia y la responsabilidad.

A su entender, las cosas sencillas parecerán «aburridas, porque eso no se puede inaugurar cortando una cinta con tijeras de plata», pero zanjó indicando que «el ahorro y la eficiencia es lo único que puede generar recursos destinados a reconstruir la ciudad que queremos».

También dijo que quieren demostrarle a la ciudadanía que entienden la política «como el arte de no esperar a que escampe». «Lo más cómodo para nosotros sería seguir sentados a la espera de que el oponente político termine de hundirse», añade Folgueral al tiempo que argumenta que le han elegido «para que Ponferrada sea un lugar mejor para vivir y para ayudar a que sea un espacio maravilloso». «Esa es nuestra ambición y el punto del que partimos. No es un punto utópico, sino antagónico de la apatía, de la desidia y de la falta de ilusión que detectamos a nuestro alrededor y nos obliga a tomar una decisión que no ha sido fácil», añadió.

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Avanza que van «contra la política de perpetuarse a sí mismo», acusando a Riesco de atacarlos con fuerza. «No venimos aquí a presumir de nada, porque, ni somos héroes ni heroínas, ni vamos a salvar a nadie. Venimos a hacer política y que todo tenga que ver con lo cerca o lejos que se esté de la realidad». Por eso citó Folgueral la necesidad de cosas sencillas como solucionar lo de «pisar una baldosa suelta o caminar bajo una farola apagada». «Da la impresión de que las paredes de piedra de este gran edificio son demasiado gruesas para ver lo que ocurre fuera y que lo único importante es lo que nace y muere en los despachos. Pues bien, hoy nos revelamos contra eso», significó. Citó el apoyo al carbón y terminó con una frase de Confucio.